Hasta la vista, amigos. ¡Buen viaje! ;)
Gracias mil.
Leaving home ain't easy (Queen, 1978)
I take a step outside
And I breathe the air
And I slam the door
And I'm on my way
I won't lay no blame
I won't call you names
'Cause I've made my break
And I won't look back
I've turned my back
On those endless games
I'm all through with ties
I'm all tired of tears
I'm a happy man
Don't it look that way?
Shaking dust from my shoes
There's a road ahead
And there's no way back home
Ohhh, but I have to say
Leaving home ain't easy
Ohhh, I never thought it would be easy
Leaving on your own
Ohhh, is the main thing calling me back?
Leaving home ain't easy
On the one your leaving home
Stay, my love, my love, please stay
Stray, my love, what's wrong, my love?
What's right, my love?
Ohhh, leaving home ain't easy
I thought how could I think of leaving
Leaving on your own
Still trying to persuade me that
Leaving home ain't necessary
Leave the only way
Leaving home ain't easy
But may be the only way.

¡Hola, amigos! ¡Este año los Reyes se adelantan! Coincidiendo con el segundo aniversario del blog es para mí todo un honor anunciaros el primer concurso ─y no sé si también el último─ organizado por esta modesta página que luce en sus pantallas. Para premiar la fidelidad de los más cafeteros, como suelo decir yo (no le busquéis sentido), nada mejor que regalar algo, ¡y qué mejor regalo que un libro! "El Cine contado con sencillez", de Juan Zavala, Elio Castro y Antonio Martínez (Maeva Ediciones, 2000) es el título elegido. Un interesantísimo repaso a través de la historia del cine, contado con el ameno formato de pregunta/respuesta, que incluye infinidad de anécdotas y datos curiosos sobre el invento este del Séptimo Arte que tan buenos momentos nos hizo pasar. Creo que merece la pena intentarlo.
Para participar, y después de haberle dado unas cuantas vueltas al asunto, sólo os pido una cosa: que me preparéis una entrada original (y por lo de original entiéndase, simplemente, que no haya visto la luz con anterioridad en ningún otro sitio), hablando sobre una película, un libro, un disco, una canción que os guste (un pequeño relato o unos versos también valdrían)... no sé, cualquier cosa que se os ocurra (no os calentéis mucho la cabeza, algo sencillito), y me la enviéis a la dirección de correo electrónico que figura en mi perfil (la misma que incluyo al final de esta página, en el aviso legal).
La idea es ir publicando en No todo es kippel todas esas entradas que vaya recibiendo, al tiempo que os enlazo desde cada post realizado. En fin, que de esta forma, y si gustáis, me vais a asegurar una serie de publicaciones sin mucho esfuerzo por mi parte, jeje... (Quid pro quo, que solía decir un profesor mío).
Para poder optar al premio sólo pido que se cumplan dos condiciones, además de recibir, dentro de plazo, esa entrada-obsequio que solicito: (1) que hayáis publicado en mi blog, al menos, un comentario con anterioridad a la fecha de hoy, y (2) que seáis residentes en España (no es discriminación de ningún tipo, simplemente, no querría que los gastos de envío superaran en cuantía el valor del premio).
El regalo se asignará por sorteo (aunque sin notario, lógicamente) mediante el sofisticado método de la mano inocente. Un papelito con vuestros nombres, una mano (tan inocente como pueda encontrar) y vuestra confianza es todo lo que voy a necesitar. Una vez se conozca el afortunado ganador, me pondré en contacto con él a través de correo electrónico y será entonces cuando éste me proporcione la dirección postal de envío. ¡Pues hala, manos a la obra que la maquinaria ya está en marcha! ¡Animaos, amigos!
Fechas de interés:
...Los que saben informática y los que están en ello (chiste malo). Porque en nuestros días, o te subes al carro de las nuevas tecnologías, o te quedas en tierra y la evolución sigue su curso sin ti. Y quedarse en tierra supone, entre otras muchas cosas, perderse el acceso a una amplia gama de servicios y productos ─necesarios algunos, superfluos la mayoría aunque, como decía una frase de la película La Vida es Bella: "no hay nada más necesario que lo superfluo"─ ofrecidos única y exclusivamente vía Internet.
Nos guste o no, el futuro está en la Red; todo tiende a articularse en torno a la Red, si bien yo, sigo ─y seguiré mientras pueda─ comprando en las tiendas. No hay color: PayPal, eBay, conexión segura... ¡Pamplinas!
Hace años que nos venimos refiriendo a la tele como la Caja Tonta. Sinceramente, yo no encuentro muchas diferencias ya con este otro medio que nos congrega: los dos están infectados de kippel y tanto uno como otro son capaces de mantenernos pegados frente a las pantallas, ambas planas, durante horas y horas. Mando a distancia, teclado o ratón... para el caso es lo mismo; embobados frente a una pantalla moviendo frenéticamente el/los dedo/s.
En el trabajo, en el estudio, en nuestro tiempo de ocio... Señores, ¡esto no es sano! Hay que apagar estos trastos y salir a la calle, no podemos perder esa costumbre tan nuestra de salir, charlar y alternar con unos y otros (─¿tú chateas? ─¡y una leche voy a chatear yo!, eso no me lo dices tú en la calle...).
¿Pero saben lo agradable que es dar un paseíto por el parque, paquete de pipas en mano, y sentarse después en un banco a leerse un par de capítulos de un buen libro? Un libro de los de toda la vida, en bendito papel. Y que no nos vengan con milongas de e-readers de tinta electrónica y demás engañabobos. Un sacadinero, como todo. Bastantes cachivaches tenemos ya alrededor como para dejarnos seducir por otro. No sé si se habrán dado cuenta pero no paran de crearnos necesidades...
Mi consejo de hoy: descansen de ordenador al menos un día a la semana (y nada de encenderlo un momentito para leer el correo, eso no vale; quien quiera decirnos algo que nos envíe una carta por correo ordinario o nos llame al fijo) y ya verán la de cosas que pueden hacerse, y lo que cunde, cuando uno no está pendiente todo el santo día de la dichosa pantallita. Nuestra vista, nuestra espalda y cervicales, nuestros dedos, mano y muñeca, nuestras neuronas, e incluso nuestros bolsillos, nos lo agradecerán.
Por cierto, no os preocupéis si dejo vuestros comentarios, caso de haberlos, sin responder. Ya retomaremos la costumbre a partir de la próxima entrada. O no... Desconecto por hoy. C'est fini. Y que yo cuando digo algo lo cumplo, ¿eh? No pienso mirar un blog en 24 horas ...Ya le encargaré a cierta persona que lo haga por mí y me cuente ;-)
Un año se cumple hoy desde aquella primera y tímida entrada que poca gente tuvo la suerte o desgracia de leer. Quería celebrarlo con una canción y desde el principio tuve bien claro que sería un título, o bien de Queen, o bien de Dean Martin, mis dos mayores pasiones musicales. Al final me decanté por los primeros porque tienen una canción que ni al pelo: "Was it all worth it", que en castellano sería algo así como "¿Valió la pena?".
Enérgica, alegre, entusiasta, apasionada, algo misteriosa, surrealista a veces... Así es esta canción y así pretendí ser yo a lo largo de este año. Me gusta ─y así lo siento─ ponerle pasión a lo cosas, porque, ¿qué es la vida sin pasión?. A buen seguro, algo muuuuucho más aburrido...

¿Qué me queda por hacer en esta vida?.
¿Logré todo lo que me había propuesto?
¿Soy un hombre feliz, o estoy sobre arenas movedizas?
¿Valió la pena?, ¿valió la pena?
Sí, ahora escuchen mi historia, déjenme contarles.
Nos compramos una batería, yo me daba bombo.
Tocábamos en el circuito, nos creíamos perfectos.
¿Valió la pena entregar mi corazón y mi alma y quedarme despierto toda la noche?, ¿valió la pena vivir respirando rock & roll, una vida abandonada por Dios?
¿Valió la pena?, ¿valió la pena todos estos años?
Pagábamos sin contar los gastos,
No importaba si ganábamos, si perdíamos,
Sí, fuimos viciosos; pudimos matar,
Sí, pasamos hambre; fuimos brillantes,
Servimos a un propósito, como un maldito circo,
Fuimos tan elegantes, te amamos con locura.
¿Valió la pena?, ¿valió la pena vivir respirando rock & roll, una vida abandonada por Dios?
¿Valió la pena?, ¿valió la pena ahora que se acabó el alboroto?
Fuimos a Bali, vimos a Dios y a Dalí,
Tan místicos - surrealistas.
¿Valió la pena entregar mi corazón y mi alma y quedarme despierto toda la noche?
¿Valió la pena vivir respirando rock & roll, esta lucha sin final?
Sí, fue una experiencia provechosa.
Valió la pena.



Walk on the Wild Side (Lou Reed, 1972)