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jueves, 2 de agosto de 2018

Todo llega y todo pasa




Donde antes había nubes, ahora hay un sol radiante y abrasador...

Todo llega y todo pasa.
Nada eterno:
ni gobierno
que perdure,
ni mal que cien años dure.
─Tras estos tiempos, vendrán
otros tiempos y otros y otros,
y lo mismo que nosotros
otros se jorobarán.
Así es la vida, Don Juan.

Feliz verano, amigos.


Las letras centrales son de Don Antonio MACHADO. Fragmento extraído de su "Poema de un día" (Meditaciones rurales)



miércoles, 28 de marzo de 2018

Pensamientos de un día nublado


Cielo cubierto.


Cuando las palabras no quieren salir, siempre hay una música que suena de fondo.

Qué tendra Chet Baker que tanto me gusta... Música de días nublados y noches frías y solitarias. Música cargada de vivencias. Vidas cargadas de música, esa fiel amiga que nunca falla, ese viejo camarada que tanto nos concede sin jamás pedir.

Sigo escuchando esa lastimera trompeta mientras espero a que salga el Sol. Pero, nuevamente, cuando parece que vislumbro un rayo, resulta que es el último de la tarde, el estertor de otro día que se fue sin haber llegado. No obstante, me consuela el hecho de saber que, tras un cielo cubierto, siempre brilla el Sol. El Sol, o la Luna.

Luz, quiero luz.



lunes, 1 de mayo de 2017

De manzanas y viajes en el tiempo



Dicen que fue una manzana cayendo de un árbol lo que sirvió a Newton de inspiración para formular su famosa Ley de gravitación universal. En mi caso, aunque yo no formulé ley alguna, fue también una manzana la que me hizo el otro día viajar en el tiempo hasta mi más tierna infancia, a través de su increíble sabor, aroma y textura, algo que ya creía olvidado y que de repente afloró de nuevo en mí cual magdalena de Proust, al ingerir una manzana golden bio. Fue entonces cuando reparé en que hace demasiado tiempo en que la fruta dejó de saber a fruta, la verdura dejó de saber a verdura y así casi con todo. La transición estuvo, sin embargo, tan bien orquestada, que aquí nadie se dio cuenta de nada.

Es una lástima que compremos únicamente dejándonos guiar por el sentido de la vista, porque la perfección de formas y el brillo en esas piezas que vemos tan meticulosamente colocadas en las cajas de los supermercados no guardan relación de proporción directa con su sabor. Al contrario, dejan ver que son sino un producto más de una industria mezquina que solo busca la más alta rentabilidad en el más breve lapso de tiempo sin importar los medios, las formas ni mucho menos la calidad del producto vendido.

Hoy en día ya todo sabe igual, todo es corcho. Los productos naturales perdieron su sabor, mientras que los productos procesados no son más que "corcho aderezado". Siempre dije que la industria alimentaria abusa sobremanera de la sal y el azúcar con el único fin de crear más adeptos. Es extremadamente complicado (y caro) encontrar un producto de calidad que no haya sido adulterado y/o edulcorado o salado en exceso. Nunca debimos salir de eso que ahora denominan bio. Pero nos la han "colado", y ahora pretenden hacernos pagar un plus. Eso que para nuestros abuelos era la norma, el producto ecológico y/o artesano, es hoy en día toda una rareza, además de un lujo.

¡El mundo está loco! No os cuento nada nuevo, amigos.


jueves, 13 de abril de 2017

Sentir, que no es poco

Foto promocional de Christina Rosenvinge


Sentir que quieres decir algo y no saber qué.
Escuchar una canción y sentir que querías contar, no lo que dice esa canción, sino lo que crees que te transmite.
Sentirse dichoso y feliz en esa extraña melancolía que te envuelve cuando la escuchas.

Supongo que esta es una de las cosas que nos hace infinitamente más complejos e interesantes que las máquinas, que solo entienden de reglas preestablecidas, de ceros y unos. La contradicción, lo absurdo, el arbitrio, la espontaneidad, la incertidumbre, la intuición... El sentimiento. Cualidades estas tan humanas.

Sigo con la música. Pocas ideas en mi cabeza. Mucho trasiego de sentimientos. La primavera, supongo.

Christina siempre me ronda. Yo, siempre le rondo. ¡A rondar se ha dicho!



miércoles, 29 de marzo de 2017

Spring time

Parque en primavera


No es que sienta una pasión especial por la primavera (cualquier época del año tiene su encanto). Sin embargo, hace unos días volví a escuchar este tema mientras caminaba con los primeros rayos de Sol de una mañana especialmente brillante (a mi juicio, la primera en belleza e intensidad de este año 2017), e, ipso facto, sentir que un escalofrío recorría mi cuerpo de abajo a arriba (fue justo en este sentido), y empezar a imbuirme un afecto especial, no ya por la primavera en sí, sino, en términos más generales, por el milagro de la vida, fue todo uno. En ese preciso instante ─y con la seguridad que te dan los antihistamínicos en esta estación del año─, aspiré una buena bocanada de aire fresco y me sentí the luckiest man in the world durante un buen rato. Y, aunque en español pueda sonar aún mejor, lo expreso en inglés porque así os suelto esta otra frase y os distraigo un poco con la sola intención de que nadie repare demasiado en lo cursi del discurso.

En fin, que sí, que la primavera es muy bonita y todo eso, cuando no se experimentan reacciones alérgicas... Disfrútenla. La canción también.


martes, 6 de diciembre de 2016

No soporto #30

Las comisiones de mantenimiento de los bancos.




Se sirven de nuestro dinero para obtener beneficios y encima nos cobran por un supuesto mantenimiento. Ya lo decían los Dire Straits: Money for nothing. Aunque en este caso el sentido del flujo es de dinero saliente, dinero que se nos va. Recuerden lo que dice la Ley de conservación del dinero: el dinero ni se crea ni se destruye, solo cambia de bolsillo.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Desvarío del desamado

Noche eterna, prisión amarga.
La esperanza puesta en el nuevo amanecer.
Sueño que sueño, despierto, porque no duermo.
Luz y oscuridad; equilibrio desequilibrado.

La humedad de la mañana llena una habitación vacía.
Las horas pasan y el reloj no avanza.
El día es noche. La noche, larga.
La esperanza puesta en el nuevo amanecer.



miércoles, 9 de noviembre de 2016

Hammer to fall

Un nuevo orden mundial se instaura. Ya nada es lo que parece. Las estadísticas y los sondeos de cualquier índole carecen de valor. Incluso la previsión meteorológica para mañana es dudosa. Bienvenidos a la era de la manipulación, el miedo y la incertidumbre. La verdad es más esquiva que nunca.

Finalmente, la realidad devino en una suerte de esperpento televisado, mientras que Internet, simplemente, se dedica a propagar sus ecos, 24 sobre 24, 365 días al año.

Un martillo está a punto de caer en alguna parte... Siempre hay un martillo que cae, y alguien que se rasca la cabeza. Yo... ¡me pido otra cerveza!



martes, 12 de julio de 2016

Hoy es un buen día



El futuro aún no es y el pasado ya fue. De manera que resulta absurdo desperdiciar lo único que es, el presente, pensando en lo que pudo ser o en lo que será.

A lo hecho, pecho. Y en cuanto al devenir, mejor centrarse en lo cercano, pues a largo plazo entran demasiados parámetros en juego, demasiado que escapa a nuestro control.

Lo que está claro es que siempre hay un motivo para celebrar algo. Y si no lo hay, se busca. Se acaba encontrando. Cada minuto, cada segundo de nuestras vidas se va para no volver jamás. Centrémonos entonces en esos pequeños momentos agradables del ahora, que de eso se trata, de propiciarlos y de disfrutarlos.

Como dijo aquel: todo llega y todo pasa. Mientras tanto, habrá que vivir, ¿no creen?






jueves, 3 de marzo de 2016

Por una sonrisa, un cielo



Hay gente que no sonríe ni por equivocación. Pocas cosas cuestan tan poco como una sonrisa. Sin embargo, pareciera que cobraran por ello. Con lo agradable que es toparse con un rostro sonriente, y cada vez es más raro que esto suceda. Las malas caras no arreglan nada. Todo lo contrario, crispan aún más.

Días de gesto adusto, de extrema susceptibilidad y de escasa sociabilidad. Érase un hombre a un móvil pegado. ¿Se habrá convertido el teléfono, acaso, en una suerte de transductor/acaparador de sonrisas? Porque, a este aparatito sí observo que le sonríen...

Se buscan sonrisas (cara a cara) y buenas personas. Recomendación cinematográfica del día, del mes y del año: El invisible Harvey (Henry Koster, 1950).


«Hace años mi madre solía decirme: "En este mundo, Elwood ─ella siempre me llamaba Elwood─. En este mundo, Elwood, has de ser o muy listo o muy bondadoso". Durante años fui muy inteligente... Es mejor ser buena persona. Divulgue mi consejo». (Elwood P. Dowd)

Si tuviera que quedarme únicamente con diez películas, esta sería una de ellas. Hace tiempo que no cambio de opinión. Y ahora, dejemos que sea Dean quien se lleve una de nuestras mejores sonrisas. Se le echaba de menos.


martes, 23 de febrero de 2016

Date prisa despacio, y llegarás a palacio

Dos de las cosas que más me entristecen en estos tiempos que corren (probablemente, entre las menos importantes) son: la primera, que cada vez se mire menos al cielo por las noches cuando lo más bonito siempre estuvo ahí arriba. La segunda, que ya nadie escuche la música prestándole la atención que merece; casi siempre en segundo plano mientras hacemos otra cosa. Rara vez solemos sentarnos a escuchar música porque sí.

No me canso de decirlo: la prisa no es saludable, y pensar en lo trascendente siempre fue un buen ejercicio. No todo va a ser productividad.

En este caso, quizá la música no esté a la altura. Pero esas imágenes, Dios, nos elevan al cielo. Buen relax.



lunes, 8 de febrero de 2016

Ladrón de pasiones (Douglas Day Stewart, 1984)

Al guaperas de Steven Bauer no se le vio mucho el pelo después de trabajar en El precio del poder con Al Pacino (aunque nunca dejó de hacer cine). Su bombazo en solitario, justo al año siguiente de la cinta firmada por De Palma ─y una de mis películas de culto, dicho sea de paso─ es Thief of Hearts (1984).

Ladrón de pasiones, que así se tituló en España, es lo que se denomina una película de sobremesa: argumento de telenovela, banda sonora nominada a los Razzie y guion repleto de tópicos de culebrón barato. Esa es su carta de presentación. Sin embargo, a mí me encanta y no pude resistirme a dejar fiel registro en el blog.


Thief of Hearts. Cartel de la película.


Para mí, Ladrón de pasiones es una maravillosa instantánea de aquellos gloriosos 80, con su música sintetizada (atención al tándem formado por Moroder / Faltermeyer; de lo mejorcito, y no bromeo), su ingenua sensualidad y su total falta de pretensiones. Su mayor acierto quizá sea el no tomarse demasiado en serio a sí misma, como queda de manifiesto en ese prometedor arranque con el Just imagine sonando de fondo en la noche de San Francisco.

La chica es Barbara Williams, y no os cuento nada más. Simplemente, si alguien se atreve, ya lo sabe: Ladrón de pasiones (hasta el título ahuyenta), esa horterada que fascina a Kine. Avisados estáis. Aunque algún nostálgico, seguro, me dará las gracias por el descubrimiento...


Thief of Hearts. Fotograma de la película.



Se confirma, pues: No todo es kippel en horas bajas. Supongo que se veía venir.

domingo, 31 de enero de 2016

No soporto #29

Dos en uno (sin relación aparente).


Fotomontaje Podemos / Star Wars. Episodio VII


Últimamente, me cansa soberanamente el monotema "Podemos" en política, con sus partidarios y sus detractores, y la desproporcionada, cansina y gratuita campaña de publicidad de "Star Wars. Episodio VII" en todos lados y a todas horas.


Lo bueno nunca necesitó publicidad; se vende solo. A menor publicidad, mayor esperanza de ver cubiertas expectativas. En cuanto a los políticos, este señor lo expresa muy bien.



sábado, 26 de diciembre de 2015

Un cuento de invierno

¿No les da la impresión, amigos, de que ya solo existen dos estaciones en el año? Navidad y verano, y a cada año que pasa menor parece ser el lapso de tiempo entre una y otra. Va todo tan rápido a nuestro alrededor. A veces da vértigo la vida...

Esta canción, a tono con las fechas que vivimos, aún consigue erizarme el vello en alguno de sus pasajes. Disfrútenla sin prestarle demasiada atención al transcurso del tiempo. Freddie Mercury está sublime.





Tan grandioso como el viejo Woody Allen en "Annie Hall", que no puede estar más acertado en sus reflexiones acerca de la vida.




lunes, 9 de noviembre de 2015

miércoles, 21 de octubre de 2015

Por llevar la contraria

Creo estar volviéndome viejo, o, mejor dicho, haciéndome mayor (vieja es la ropa). La cuestión es que, de un tiempo a esta parte, me he dado cuenta de que no me interesan en lo más mínimo directores de cine de los que antes no me perdía ni un solo estreno. Léanse, los Coen, Woody Allen, Clint Eastwood y algún otro cineasta que en tiempos fue grande. A todos dejé de seguirlos fervorosamente hace más de 10 años, y, créanme, me preocupa esta apatía. Para más inri ─y no sé si será por llevar la contraria─, me encanta salir por otros con tan mala fama como Ridley Scott, habitualmente masacrado por crítica y público. Suponiendo que tan solo hubiera dirigido "Alien" y "Blade Runner" hace más de treinta años, ya habría cumplido con creces en esto del Séptimo Arte.

"Gladiator", "Black Hawk derribado", "American Gangster" ... incluso "Prometheus" resulta interesante. Sigo apostando por él: aún no vi su "The Martian", pero me encantaría hacerlo.


Ridley Scott en plena faena.



Como veis, esto no es más que otra de esas entradas insustanciales que vuestro amigo Kine se despacha cada equis meses para que no le den el blog por abandonado. Sigo sin nada interesante que contar; donde antes había un exceso de ocio, ahora hay descanso, sin más. No tengo televisión ni smartphone, no voy al cine, casi que ni leo y tampoco estoy apuntado a ningún gimnasio. No sé si todo esto es bueno o malo, pero es así en mi caso. Trabajo, descanso y "contemplación"; dejándome llevar por la inercia de una rutina que acaba siempre imponiéndose. Fase de pasatiempos poco exigentes y un cierto número de vicios, confesables todos, para aliviar el camino. Ni que decir tiene que el teclado sigue siendo para mí en estos momentos una sopa de letras irresoluble.

En cualquier caso, poco a poco y sin prisas. Según vaya saliendo.



lunes, 22 de septiembre de 2014

Nada fácil

Foto ventana





Segunda vez que aparece esta canción en el blog (la primera, aquí). Una canción que, por circunstancias personales, adquiere ahora para mí un significado especial.

Esta entrada es para deciros, simplemente, que aquí seguimos aunque no me prodigue mucho últimamente.

Etapa de transición, nubes y claros. Mis historias sobre cine, música y astronomía volverán a este espacio cuando fluyan por sí solas, sin necesidad de forzarlas; actualmente, estoy un poco "disperso". Solo puedo deciros que apareceré y desapareceré como el Guadiana mientras no me encuentre un poco más ubicado. Ruego me disculpéis.

De momento, creo que compensamos sobradamente la ausencia con esta excelente pieza musical de veneración obligada.

Hora de sacar el reclinatorio y postrarse como corresponde ante los chicos de Queen. Canta el guitarrista, Brian May, en uno de sus momentos más inspirados. Adjunto letra.

Leaving home ain't easy (Queen, 1978)

I take a step outside
And I breathe the air
And I slam the door
And I'm on my way
I won't lay no blame
I won't call you names
'Cause I've made my break
And I won't look back
I've turned my back
On those endless games

I'm all through with ties
I'm all tired of tears
I'm a happy man
Don't it look that way?
Shaking dust from my shoes
There's a road ahead
And there's no way back home
Ohhh, but I have to say
Leaving home ain't easy
Ohhh, I never thought it would be easy
Leaving on your own
Ohhh, is the main thing calling me back?
Leaving home ain't easy
On the one your leaving home

Stay, my love, my love, please stay
Stray, my love, what's wrong, my love?
What's right, my love?
Ohhh, leaving home ain't easy
I thought how could I think of leaving
Leaving on your own
Still trying to persuade me that
Leaving home ain't necessary
Leave the only way

Leaving home ain't easy
But may be the only way.

Un abrazo, amigos, y hasta pronto. Feliz cambio de estación.

No todo es kippel no cierra. No todavía.

martes, 1 de julio de 2014

Maestro liendre

Existe demasiada información, o, mejor dicho, demasiado kippel en la red de redes. Es insensato pretender estar en todas partes y saber de todo. Sucede que, queriendo abarcar tanto, nos quedamos casi siempre en la superficie, como el maestro liendre, que de todo sabe y de nada entiende.


Vida sin Internet (JR Mora)


Devoramos atrozmente infinidad de titulares, compartimos noticias que ni siquiera leemos y hacemos nuestra la opinión de alguien que, como nosotros, también se quedó únicamente en el titular. Y lo más patético, somos incapaces de reconocer que no tenemos ni la más remota idea sobre tal o cual asunto como si fuera una deshonra. Siempre apuntamos haber leído u oído algo, el tintineo de alguna campana lejana como salvoconducto para no quedar marginados fuera de la conversación. Pecamos de inmodestia.

La Blogosfera, Facebook, Twitter y YouTube –menudas instituciones– son las principales plataformas encargadas de sacar temas a la palestra. Son ellas quienes señalan constantemente qué debemos conocer, qué libros hay que leer o qué película hemos de ver para estar al día en cuestión de cultura. Mientras que, si en nuestras consultas cotidianas nos limitamos a buscar la información únicamente a través de Internet, es Google, con sus misteriosos algoritmos, quien decide qué se nos muestra en cada momento… Resulta complicado escapar de esta sutil corriente manipuladora.

No obstante, una cosa ha de quedarnos clara, tener acceso a la “información” y al “conocimiento” no significa en absoluto estar informado. La información hay que cribarla, cotejarla y procesarla; pensar en ella un rato antes de darle al botón “compartir”. Sin embargo, como ya no hay tiempo, ni cribamos ni cotejamos ni procesamos. En lugar de ello, accedemos a una versión reducida y prefabricada de bits (léase el titular o la opinión de fulano en forma de tweet), con la misma naturalidad con que abrimos una sopa de sobre por ahorrar esfuerzos. ¡Y no deberíamos estar cenando sopa de sobre todas las noches! No es saludable.

Sinceramente, no creo que seamos ni más inteligentes ni más felices que hace 15 o 20 años. Lo que llamamos progreso consistió, simplemente, en inventar un mayor número de cacharros y aplicaciones para perder el tiempo pensando menos. Una nueva versión de la “caja tonta” se instauró plenamente en nuestras vidas para volvernos paulatinamente más dependientes, más comodones y más crédulos. En definitiva, más dóciles y manipulables.


Can I go online (Jim Benton)


Nadie puede negar que la lectura comprensiva fue sustituida por una lectura exploratoria: nos da pereza leer (admítelo, amigo, me estás leyendo en diagonal). La lengua, tanto escrita como hablada, se empobrece, se anquilosa (si supierais lo que me está costando escribir esta entrada por falta de costumbre…). ¡Estamos perdiendo hasta la memoria de no ejercitarla! Y es que, como ya todo está a un clic de ratón, nadie se molesta en memorizar nada. Creemos conocer más, pero sabemos menos. Nuestro cerebro ya no absorbe, se impermeabiliza, tal es el caudal de datos al que está expuesto (asusta comprobar la rapidez con que olvidamos lo leído). Resumiendo, nos estamos volviendo tontos casi sin darnos cuenta.

Bienvenidos a la era de las prisas, la dependencia tecnológica y el entumecimiento.

miércoles, 11 de junio de 2014

No soporto #27

La consagración del edulcorante (artificial).




Abominan del azúcar (lo malo nunca fue el uso, sino el abuso), mientras siguen endulzando artificialmente toda la comida. Light hasta en la sopa.

Con lo fácil que sería presentar únicamente dos gamas de productos: menos azúcar y ninguna. ¡Y fuera edulcorantes!

jueves, 1 de mayo de 2014

En dos palabras

Hace tiempo que estoy queriendo recomendaros una buena película reciente, pero, entre que veo poco cine últimamente, y, por otra parte, que casi nada me resulta verdaderamente interesante, pues, en esas andábamos, que no llegaba el post de cine a NTEK...

Os cuento, películas recientes que he visto. En dos palabras:

  • Thérèse Desqueyroux. Sosa y desaprovechada.
  • Gravity. Visualmente espectacular, pero tan vacía como el espacio intergaláctico.
  • A propósito de Llewyn Davis. Dirección de rutina para una historia mil veces vista.
  • Las brujas de Zugarramurdi. Se desinfla en un último tercio tan disparatado como anodino.
  • Dallas Buyers Club. Más que una gran película, una gran actuación: Matthew McConaughey.


Resumiendo, ninguna para tirar cohetes. Mis mejores momentos cinematográficos vividos en los últimos meses vinieron de la mano de tres viejas producciones, a saber:

  • Río Bravo, que por primera vez en la vida tuve oportunidad de verla en pantalla grande. No digo más... Ya hemos hablado de ella en más de una ocasión en NTEK.

  • Cartel de 'Rio Bravo' (Howard Hawks, 1959) por André Azaïs.


  • La evasión (Le trou), uno de los mejores dramas carcelarios que he visto. Impresiona el detalle y la minuciosidad con que se narra el plan de fuga. Más que verse, se vive. Y es que llegamos a conocer el recinto donde tiene lugar la acción tan bien como los propios reclusos. El final te noquea.



  • y, Los puentes de Madison, una de las grandes de Clint Eastwood, el más clásico de los directores actuales. El torbellino de emociones en el que nos sume es tal, que no queda otra que quitarse el sombrero y postrarse de hinojos. Clint, como los grandes maestros, removiéndonos el interior desde la sencillez.




También vi otra de Jean-Luc Godard titulada Le Mépris que no está nada mal como experimento. En dos palabras, os puedo decir que merece la pena echarle un vistazo aunque solo sea por ver a Brigitte Bardot broncearse en la azotea de la Casa Malaparte. El arranque tampoco es malo.





Está claro que para ir sobre seguro hay que tirar de grandes. Nada nuevo bajo el Sol, salvo un viejo libro sobre un trasero... ;)