...Los que saben informática y los que están en ello (chiste malo). Porque en nuestros días, o te subes al carro de las nuevas tecnologías, o te quedas en tierra y la evolución sigue su curso sin ti. Y quedarse en tierra supone, entre otras muchas cosas, perderse el acceso a una amplia gama de servicios y productos ─necesarios algunos, superfluos la mayoría aunque, como decía una frase de la película La Vida es Bella: "no hay nada más necesario que lo superfluo"─ ofrecidos única y exclusivamente vía Internet.
Nos guste o no, el futuro está en la Red; todo tiende a articularse en torno a la Red, si bien yo, sigo ─y seguiré mientras pueda─ comprando en las tiendas. No hay color: PayPal, eBay, conexión segura... ¡Pamplinas!
Hace años que nos venimos refiriendo a la tele como la Caja Tonta. Sinceramente, yo no encuentro muchas diferencias ya con este otro medio que nos congrega: los dos están infectados de kippel y tanto uno como otro son capaces de mantenernos pegados frente a las pantallas, ambas planas, durante horas y horas. Mando a distancia, teclado o ratón... para el caso es lo mismo; embobados frente a una pantalla moviendo frenéticamente el/los dedo/s.
En el trabajo, en el estudio, en nuestro tiempo de ocio... Señores, ¡esto no es sano! Hay que apagar estos trastos y salir a la calle, no podemos perder esa costumbre tan nuestra de salir, charlar y alternar con unos y otros (─¿tú chateas? ─¡y una leche voy a chatear yo!, eso no me lo dices tú en la calle...).
¿Pero saben lo agradable que es dar un paseíto por el parque, paquete de pipas en mano, y sentarse después en un banco a leerse un par de capítulos de un buen libro? Un libro de los de toda la vida, en bendito papel. Y que no nos vengan con milongas de e-readers de tinta electrónica y demás engañabobos. Un sacadinero, como todo. Bastantes cachivaches tenemos ya alrededor como para dejarnos seducir por otro. No sé si se habrán dado cuenta pero no paran de crearnos necesidades...
Mi consejo de hoy: descansen de ordenador al menos un día a la semana (y nada de encenderlo un momentito para leer el correo, eso no vale; quien quiera decirnos algo que nos envíe una carta por correo ordinario o nos llame al fijo) y ya verán la de cosas que pueden hacerse, y lo que cunde, cuando uno no está pendiente todo el santo día de la dichosa pantallita. Nuestra vista, nuestra espalda y cervicales, nuestros dedos, mano y muñeca, nuestras neuronas, e incluso nuestros bolsillos, nos lo agradecerán.
Por cierto, no os preocupéis si dejo vuestros comentarios, caso de haberlos, sin responder. Ya retomaremos la costumbre a partir de la próxima entrada. O no... Desconecto por hoy. C'est fini. Y que yo cuando digo algo lo cumplo, ¿eh? No pienso mirar un blog en 24 horas ...Ya le encargaré a cierta persona que lo haga por mí y me cuente ;-)


