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lunes, 8 de febrero de 2016

Ladrón de pasiones (Douglas Day Stewart, 1984)

Al guaperas de Steven Bauer no se le vio mucho el pelo después de trabajar en El precio del poder con Al Pacino (aunque nunca dejó de hacer cine). Su bombazo en solitario, justo al año siguiente de la cinta firmada por De Palma ─y una de mis películas de culto, dicho sea de paso─ es Thief of Hearts (1984).

Ladrón de pasiones, que así se tituló en España, es lo que se denomina una película de sobremesa: argumento de telenovela, banda sonora nominada a los Razzie y guion repleto de tópicos de culebrón barato. Esa es su carta de presentación. Sin embargo, a mí me encanta y no pude resistirme a dejar fiel registro en el blog.


Thief of Hearts. Cartel de la película.


Para mí, Ladrón de pasiones es una maravillosa instantánea de aquellos gloriosos 80, con su música sintetizada (atención al tándem formado por Moroder / Faltermeyer; de lo mejorcito, y no bromeo), su ingenua sensualidad y su total falta de pretensiones. Su mayor acierto quizá sea el no tomarse demasiado en serio a sí misma, como queda de manifiesto en ese prometedor arranque con el Just imagine sonando de fondo en la noche de San Francisco.

La chica es Barbara Williams, y no os cuento nada más. Simplemente, si alguien se atreve, ya lo sabe: Ladrón de pasiones (hasta el título ahuyenta), esa horterada que fascina a Kine. Avisados estáis. Aunque algún nostálgico, seguro, me dará las gracias por el descubrimiento...


Thief of Hearts. Fotograma de la película.



Se confirma, pues: No todo es kippel en horas bajas. Supongo que se veía venir.

domingo, 17 de octubre de 2010

Jazz Sessions (XXVII)



Supongo que este extraordinario tema de Henry Mancini, incluido en la banda sonora de la película Desayuno con Diamantes, podría pasar por eso que llaman smooth jazz. Pues nada, aquí lo tienen: "Breakfast at Tiffany's".

Domingo casi noche ya. Es hora de relajarse y coger fuerza para la nueva semana...


► Breakfast at Tiffany's (Henry Mancini, 1962) ◄





Fotografía: Henry Mancini, a la izquierda, y Johnny Mercer recogiendo el Oscar a la mejor canción por "Moon River" (abril de 1962).

jueves, 8 de octubre de 2009

Jazz Sessions (XII)

Algunos, los más noctámbulos, la conoceréis únicamente como la sintonía de un viejo programa radiofónico emitido en las madrugadas de la Cadena Ser; otros, los más cinéfilos, a través de la banda sonora de la película The Cotton Club; y puede que haya incluso a quien le suene que la primera versión de este tema se remonta al final de los años veinte con la Duke Ellington Band. Pues bien, para todos ustedes recupero hoy este "Creole Love Call" en su versión de la película dirigida por Francis Ford Coppola en 1984.






miércoles, 26 de agosto de 2009

Cheers

¿Por qué ya no se hacen series y sintonías como las de antes? Tal vez peque de nostálgico, pero creo que había algo grande en esa serie. Aquel grupo de peculiares clientes reunidos en torno a la barra de ese acogedor bar llegó a convertirse como de la familia para mucha gente. Sus éxitos, sus fracasos, sus alegrías y sus tristezas eran las nuestras durante el tiempo que duraba cada episodio. Entrañable.



En esta serie debutaba el tejano Woody Harrelson a la edad de 24 años (un actor que me cae bastante simpático, dicho sea de paso), en un papel que le reportaría un Emmy (año 1989), entre otros premios.




Y aquí tienen el exterior del famoso Cheers Bar a día de hoy de la mano de esa poderosa herramienta que es Google Maps (el interior del local no se corresponde con lo que veíamos en la serie).

Confluencia de las calles Beacon y Brimmer, Boston (USA). Pueden darse una vuelta por la zona ;-) ...Lo que habría dado yo por tomarme unas birras en aquella barra...



Ver mapa más grande


Cheers!

sábado, 16 de mayo de 2009

Bajo una estrella errante

Hoy me levanté con el ánimo de un lonely cowboy. No sé muy bien por qué, pero la cuestión es que la voz ronca de Lee Marvin no deja de canturrear a mi oído esa gran balada titulada "Wand'rin' Star".

La canción la descubriría hace un buen puñado de años en un programa radiofónico que, de una forma muy personal y visceral, conducía el gran Carlos Pumares. Me refiero a Polvo de Estrellas, uno de los primeros y principales forjadores de mi afición por el cine.

La película donde se incluye el tema, La Leyenda de la Ciudad sin Nombre, es una curiosa mezcla de comedia, musical y western que bien merece la pena ver. Dirige Joshua Logan (Picnic, Bus Stop). Acompañando a Lee Marvin, el amigo Clint Eastwood y la enigmática Jean Seberg.

Aquí tienen la canción que relegaría al famoso "Let it be" de The Beatles al segundo puesto de las listas británicas en el año 1970. Tanto música como letra, antológicas:




"Wand'rin' Star (Lee Marvin)"

I was born under a wandrin' star
I was born under a wandrin' star
Wheels are made for rolling, mules are made to pack
I've never seen a sight that didn't look better looking back
I was born under a wandrin' star

Mud can make you prisoner and the plains can bake you dry
Snow can burn your eyes, but only people make you cry
Home is made for coming from, for dreams of going to
Which with any luck will never come true
I was born under a wandrin' star
I was born under a wandrin' star

Do I know where hell is, hell is in hello
Heaven is goodbye forever, it's time for me to go
I was born under a wandrin' star
A wandrin' wandrin' star

(Mud can make you prisoner and the plains can bake you dry)
(Snow can burn your eyes, but only people make you cry)
(Home is made for coming from, for dreams of going to)
(Which with any luck will never come true)
(I was born under a wandrin' star)
(I was born under a wandrin' star)

When I get to heaven, tie me to a tree
For I'll begin to roam and soon you'll know where I will be
I was born under a wandrin' star
A wandrin' wandrin' star






Y hablando de Pumares y su Polvo de Estrellas, ¿se acuerda alguien del Fibergran?

miércoles, 8 de abril de 2009

Gran Torino. Gran película

Con una puesta en escena sencilla y rodado casi exclusivamente en una única localización, el maestro Eastwood ha vuelto a regalarnos otro interesante trabajo, en esta ocasión con un cierto aire testamentario, para narrarnos la historia de un viejo gruñón ex combatiente de la Guerra de Corea, que acaba de perder a su querida esposa, su mayor asidero en esta vida, y que ahora se ve obligado a convivir con unos vecinos asiáticos a los que no puede ver ni en pintura.


Atormentado por el pasado y asqueado ya de casi todo bicho viviente -me encantan la reminiscencias de cowboy que tiene su personaje Walt Kowalski- (recuérdense, por ejemplo, la costumbre de escupir al suelo o los demoledores disparos que simula con la mano), no será hasta el momento en que entabla una cierta amistad con la hermana mayor del asiático que intentó robar su Gran Torino del 72 (siempre me llamó la atención lo dados que son los yanquis a recordar y remarcar el año de fabricación de cada modelo de coche), cuando comience a replantearse la actitud vital a seguir. Es curioso ver cómo al final logra establecer unos vínculos afectivos más fuertes con los vecinos de ojos rasgados, a quienes odiaba al principio de la historia, que con su propia familia, con la que nunca llegó a entenderse.


Bajo la aparente fachada de telefilm que pudiera tener la primera parte de la cinta, y pese a lo excesivamente caricaturesco de algunas escenas, se esconde el cuidado trabajo de todo un artesano que, de forma muy inteligente, consideró dejar la artillería pesada para el final. Es precisamente en esos fantásticos últimos 20 ó 25 minutos de la película cuando el amigo Clint nos da toda una lección de cine y de vida. Seguramente, de forma parecida a lo que debió de experimentar su personaje en la última escena, a uno le asalta un sentimiento tremendo de paz y liberación cuando empiezan a sonar las primeras notas musicales del maravilloso tema que suena durante los títulos de crédito. Me dejó muy buen sabor de boca.



Y no es que sea un desenlace totalmente sorprendente o innovador (en realidad hasta se ve venir...), lo que realmente gusta es verlo en la imponente figura de Clint Eastwood. Simplemente por oír algunas de las perlas que suelta su Walt Kowalski viendo su dura pose en riguroso contrapicado, ya habría merecido la pena pagar el precio de una entrada. Una muy buena excusa para pasarse por las salas de cine.





-Your world is nothing more than all the tiny things you've left behind-

sábado, 4 de abril de 2009

Take a rest on the porch

Hoy estoy contento. Me apetece escuchar a la Creedence. Hace un día espléndido y es mi intención tomármelo con calma. Sábado de Pasión, dicen. Para mí, Sábado de Descanso. ¡Adelante, pasen y tomen una bebida!, hay sitio en el porche.




Pero qué bien sonaban los condenaos, dicho sea con todo el cariño del mundo. Imposible escuchar esta música y no seguir el ritmo, al menos, con un leve movimiento de cuello hacia delante y hacia atrás. De hecho yo, ahora mismo, mientras escribo, al movimiento de cuello le estoy sumando el golpeteo periódico de mi pie derecho sobre el suelo...




¡Buen fin de semana a todos!

martes, 17 de marzo de 2009

God's lonely man

Dicen que el diario es la forma más baja de la literatura, pero sin duda, para el hombre curioso, estoy seguro que también una de las más atractivas. En esta entrada os propongo curiosear la mente de un personaje cinematográfico bastante conocido. Veamos qué decía el diario de Travis Bickle. Es todo un lujo escucharlo de su propia voz...



May 10th.
Thank God for the rain which has helped wash away the garbage and trash off the sidewalks. I'm workin' long hours now. Six days a week. Sometimes seven days a week. It's a long hustle but it keeps me real busy. I can take in three, three fifty a week. Sometimes even more when I do it off the meter.

All the animals come out at night: buggers, queens, fairies, dopers, junkies, sick, venal. Someday a real rain will come and wash all this scum off the streets. I go all over. I take people to the Bronx, Brooklyn, I take 'em to Harlem. I don't care.

Don't make no difference to me. It does to some. Some won't even take spooks. Don't make no difference to me.

Each night when I return the cab to the garage, I have to clean (the cum off) the back seat. Some nights, I clean off the blood.

Twelve hours of work and I still can't sleep. Damn. Days go on and on. They don't end.

All my life needed was a sense of someplace to go. I don't believe that one should devote his life to morbid self-attention. I believe that someone should become a person like other people.

Loneliness has followed me my whole life. Everywhere. In bars, in cars, sidewalks, stores, everywhere. There's no escape. I'm God's lonely man.

June 8th.
My life has taken another turn again. The days can go on with regularity over and over. Then suddenly, there is a change.

June 29th.
I gotta get in shape now. From now on, it will be fifty push-ups each morning, fifty pull-ups. From now on, it will be total organization. Every muscle must be tight.

The idea had been growing in my brain for some time. True force. All the king's men cannot put it back together again.

You talkin' to me? You talkin' to me? You talkin' to me?
Well, who the hell else are you talkin' to? You talkin' to me? Well, I'm the only one here. Who do you think you're talkin' to? Oh yeah?
Huh? OK.


Listen you screwheads. Here's a man who would not take it anymore. A man who stood up against the scum, the dogs, the filth. Here is someone who stood up.

Now I see it clearly. My whole life is pointed in one direction. I see that now. There never has been any choice for me.





Esta es otra de mis debilidades cinematográficas. Guión, ambientación, banda sonora, interpretación... Todo me parece perfecto en Taxi Driver. Es una de esas películas de las que, desde el mismo instante en que irrumpen en tu vida, sabes que echarás mano en más de una ocasión. Una experiencia enormemente gratificante. A mí me gusta verla de noche, y si es posible, de madrugada, pero esto son ya manías mías (la soledad, la noche, el cálido sonido de un saxo...).

El mejor Scorsese y un De Niro en plena forma se dieron la mano en este trabajo bajo el guión de Paul Schrader, para acabar regalándonos un impagable retrato de la decadente noche neoyorquina recién terminada la Guerra de Vietnam. Todo ello narrado desde la perspectiva de un insomne taxista que poco a poco irá perdiendo el juicio...

Completan el reparto el siempre espléndido Harvey Keitel, la bella Cybill Shepherd y una jovencísima Jodie Foster ─14 años─ en uno de sus primeros papeles en cine.

Absolutamente recomendable. En mi opinión, junto a "Toro Salvaje", lo mejor que haya hecho Scorsese a lo largo de su carrera. Un trabajo mucho más pulido que "Malas Calles", por citar otra película bastante conocida de este cineasta en la que también comparten cartel De Niro y Keitel. Véanla. No se arrepentirán. Este portento de banda sonora (Bernard Herrmann) es otro de sus múltiples alicientes:

martes, 10 de febrero de 2009

¿Mi película favorita?

Catalogar una película como la mejor de la historia del cine y no decir nada es prácticamente lo mismo, porque, nos guste o no, el cine, por el mero hecho de ser un arte, es algo completamente subjetivo. Ni existe la magnitud física capaz de cuantificar la calidad cinematográfica de una cinta ni sería lícito definirla. Por tanto, preferiría comenzar esta entrada diciendo que Blade Runner es, simplemente, la respuesta a la pregunta del título.

A día de hoy, y desde hace ya bastantes años, se podría decir que es la película que mejores momentos me ha hecho pasar. A mi modo de entender el cine, la sigo viendo un peldaño por encima de títulos tan emblemáticos como pueden ser Río Bravo, El Sueño Eterno o Taxi Driver, por citar otras tres películas por las que también siento especial predilección.

La descubrí un día por casualidad a través de su banda sonora, en un programa de radio que la usaba como sintonía y, desde entonces, no he dejado de sentir fascinación por todo lo que la rodea. Fue uno de los primeros trabajos que me hizo ver cuán grande puede llegar a ser esto del Cine. Una película que vuelve a renovarse en cada visionado; difícil es que me ponga a verla y no descubra un nuevo detalle. Un trabajo fascinante, sugerente, emotivo, cautivador de principio a fin, repleto de momentos inolvidables. Sin ir más lejos, el comienzo del film, con ese espectacular plano de una futurista ciudad de Los Angeles y esas llamaradas que se alzan al cielo mientras de fondo suenan los primeros acordes del fastuoso tema central compuesto por Vangelis, es algo que aún me eriza el vello. Magistral, sublime, insuperable. Me quedo sin calificativos para ponderar como se merece esta obra de arte. Y en pantalla grande ya es el súmmum.

Una cinta portentosa, el mayor hito en el cine de ciencia ficción junto con "2001: Una Odisea del Espacio". Una película por la que no pasan los años. No sé con quién demonios pactaría Ridley Scott en aquella época para acabar realizando este trabajo, pero la verdad es que no ha vuelto a acercarse, ni de lejos, a esas cotas de talento.

La fusión perfecta entre el más puro cine negro y la mejor ciencia ficción, con un guión extraordinario, una banda sonora antológica y unas interpretaciones memorables, pese a que alguno de los actores que en ella participaron, léase Harrison Ford, no quedara muy satisfecho con el resultado final (según tengo entendido el montaje del director le gusta ya algo más...).

Con una cuidadísima dirección artística (tuvieron el detalle de nominarla al Oscar en este apartado), y unos efectos especiales la mayoría aún artesanales (basados en el uso de maquetas y trucos de cámara al viejo estilo), el gran poder evocador de sus imágenes y la capacidad que tiene para hacernos reflexionar sobre temas tan trascendentales como la vida, la muerte y los recuerdos (en El curioso caso de Benjamin Button volverían a abordarse nuevamente estos temas desde otra perspectiva también bastante interesante), la convierten, por derecho propio, en uno de los mayores clásicos de la etapa moderna. Si existen las obras maestras, ésta, sin lugar a dudas, es una de ellas.




El que no la haya visto ya sabe lo que tiene que hacer. Ni me molesto en esbozar el argumento porque esto hay que verlo, no te lo pueden contar. Blade Runner es, ante todo, espectáculo visual; contado perdería.

miércoles, 28 de enero de 2009

Tres en Raya

Los que vivimos en ciudad tenemos el gran handicap de poseer un cielo bastante pobre en estrellas. El despilfarro energético, unido a la escasa legislación existente en materia de iluminación, hacen que la contaminación lumínica sea ya un mal endémico de los grandes núcleos urbanos.

A pesar de eso todavía es posible identificar algunas constelaciones en nuestros despoblados cielos nocturnos. Una de las más bellas de la bóveda celeste, que preside majestuosa las largas noches invernales en el hemisferio norte es Orión, con siete estrellas perfectamente identificables a simple vista (dos de ellas de primera magnitud: Betelgeuse y Rígel).




Sus cuatro estrellas principales dibujan un gran rectángulo en el cielo, con la vieja, fría y roja Betelgeuse (un hombro de Orión) y la blancoazulada Rígel (un tobillo), en vértices opuestos. Es curioso pero, siempre que alzo la vista a Betelgeuse, tengo la manía de recordar que lo que vemos en realidad es la luz que emitió este astro hace 450 años, es decir, mediaba el siglo XVI aquí en la Tierra cuando los fotones que hoy nos llegan emergían de su superficie. Increíble, ¿verdad? (1)

Aproximadamente en el centro, y algo inclinado con respecto al rectángulo anterior (apuntando al sur habría que decir), se encuentra el cinturón de este mítico cazador. Seguramente a más de uno le ha llamado la atención alguna vez esa curiosa formación de tres estrellas que aparecen perfectamente alineadas en el cielo de las frías noches invernales. Se trata de las Tres Marías, también conocidas como el Cinturón de Orión. Sus nombres: Alnitak, Alnilam y Mintaka.




Al sur de las Tres Marías y ligeramente hacia el este, podemos ver otras tres estrellas también alineadas, aunque mucho más juntas, débiles y casi en la perpendicular a las anteriores. La de en medio, que a vista de binoculares aparece como una mancha borrosa, es uno de los objetos más fascinantes del firmamento: la Gran Nebulosa de Orión (M42 en el catálogo de Messier). Situada a unos 1500 años-luz del Sistema Solar, es una de las factorías de estrellas más cercanas a nosotros. En la actualidad, ingentes masas de gas y polvo siguen comprimiéndose en sus entrañas para formar, fruto del colapso gravitatorio, nuevas generaciones de estrellas. Sus coloristas imágenes (2) inundan la Red.




Y para acabar, permítanme sugerirles un pequeño ejercicio: una vez que hayan identificado Betelgeuse con plena certeza (es muy fácil, no se preocupen), dirijan su mirada hacia la izquierda (lo correcto sería decir al este, pero no quiero liarles) y fíjense en las otras dos estrellas más brillantes que junto con la anteriormente citada forman un triángulo equilátero casi perfecto. ¿Lo tienen ya? Pues bien, les presento al célebre Triángulo del Invierno en cuyos vértices se sitúan: Betelgeuse (Orión), Proción (Can Menor) y Sirio (Can Mayor), esta última (por cierto, un sistema binario), la estrella más brillante del firmamento a tan sólo 8.6 años-luz de distancia.





Con estos breves apuntes acabo de describirles, a grandes rasgos, la primera constelación que fue capaz de identificar en el cielo un servidor hace ya unos cuantos años. Como han podido comprobar no se trata de una constelación cualquiera; su gran riqueza y variedad de objetos hacen de ella la constelación idónea para iniciarse en el campo de la observación astronómica. Además, como supongo veremos en sucesivas entradas, sirve de referencia básica para localizar otros objetos.

De momento, y como diría aquel famoso personaje de los Looney Tunes: ¡eso es todo amigos! Ya sólo les queda esperar a que llegue la noche, cruzar los dedos para que no esté nublado, y empezar a disfrutar con las vistas. ¡Ah!, y no se olviden de buscar las Tres en Raya. Recuerden que esa es la clave.

Por último, me gustaría despedirme dejándoles en compañía de una música ideal para la contemplación del Universo. Se trata del tema Memories of Green, de Vangelis. Una pieza que originariamente formaba parte del álbum See You Later, y que años más tarde sería incluida en la banda sonora original de la película Blade Runner. Una música que, además de calar bien hondo, consigue relajar cuerpo y mente. Disfrútenla.



Memories of Green (Vangelis, 1980)



Notas:

(1) Betelgeuse dista de nosotros 450 años-luz aproximadamente. Por tanto, la luz que emite esta estrella tarda 450 años en recorrer la distancia que nos separa de ella. Como dato curioso comentar que nuestro Sol, la estrella más cercana a nuestro planeta, se encuentra a tan sólo 8 minutos-luz de la Tierra. Como vemos, alzar la vista al cielo siempre fue la forma más simple y directa de realizar viajes a través del tiempo...

(2) Por supuesto en falso color, puesto que esta vista final se obtiene a partir de un análisis espectral como combinación de las imágenes obtenidas en el infrarrojo, el visible y el ultravioleta, después de haberle asignado un color distinto a cada filtrado.