viernes, 25 de mayo de 2012

Churras y merinas

Nunca me ha gustado comparar libros con películas (hablo de las adaptaciones). Lo primero, porque se trata de dos lenguajes esencialmente distintos. En el cinematográfico prima la imagen por encima de la palabra, mientras que el literario es básicamente palabra. Lo segundo es que no existe relación unívoca que valga entre libro y película, es decir, nunca la lectura de un libro transmitirá a dos personas distintas las mismas sensaciones, las mismas imágenes. Por no hablar de la imposibilidad de trasladar a una cinta media (unos 100 minutos de metraje) la totalidad de las subtramas y detalles que puede incluir un libro de unas 250 páginas... A menudo dicen que una imagen vale más que mil palabras. Lo que rara vez se menciona es que mil palabras pueden dar lugar a miles de imágenes distintas, tantas como lectores tengan esas palabras.

...«El libro es mejor que la película»... Será difícil que me escuchéis pronunciar esa frase. Ni mejor ni peor, simplemente es otra cosa. Si ya es difícil comparar películas o libros entre sí, imaginaos lo absurdo de comparar medios distintos.

Un último apunte antes de acabar: una película no tiene por qué ceñirse "fielmente" a un libro para ser buena película. Lo que funciona bien en literatura no siempre lo hace en cine. Prefiero una película entretenida que se tome ciertas "licencias", a un tostón infumable que adapte fielmente un libro. En la legitimidad de las "licencias" no entro. Que cada palo aguante su vela.

martes, 22 de mayo de 2012

Este cuadro me suena #8


El grito (Edvard Munch, 1893)



Nota:
Por lo visto, el reproductor que había insertado en esta entrada originariamente (el de antes, no el de goear) estaba dando problemas cuando se accede al blog con Google Chrome. No deja de ser curioso... ese mismo gadget lo había usado anteriormente en más de una ocasión sin ningún tipo de incidencia... Gracias, Montse, y disculpen las molestias ;-)

domingo, 13 de mayo de 2012

Jazz Sessions (XXXVII)

Carátula de "Everything I Play Is Funky" (Lou Donaldson, 1970)


Lou Donaldson, leyenda viva del jazz. 85 años largos y aún en la carretera. Si os gusta el sonido de este saxofonista todavía estáis a tiempo de verlo y escucharlo durante este mes de mayo en algunas ciudades de nuestro país. Creo que merece la pena. Os dejo con el "Donkey Walk", un viejo tema de los setenta, para que vayáis abriendo boca.




Lou Donaldson y su saxo


Añadido:
Impresiones sobre el concierto de Lou en Sevilla (18/05/2012): aquí.

viernes, 11 de mayo de 2012

Pareja de ases en la 300

Individualmente ya destacan sobre el resto. Verlos juntos, aunque no formaran pareja artística, es un auténtico derroche de talento y espectáculo. Sirva esta pequeña muestra fotográfica para recordaros algunas de las personalidades por las que siento especial simpatía, al tiempo que conmemoramos la entrada número 300. Como veis, me he centrado en las artes. Quizá otro día le toque el turno a las ciencias.


Frank Sinatra y Dean Martin, en un buggy, durante el rodaje de "Divorcio a la americana" (1965)

Magic Johnson y Michael Jordan durante un partido

Foto promocional de Fred Astaire y Ginger Rogers para la película "En alas de la danza" (Swing Time, 1936)

Foto promocional de Ella Fitzgerald & Louis Armstrong

Marilyn Monroe y Elvis Presley con New York de fondo

Humphrey Bogart y Lauren Bacall en un fotograma de la película "El Sueño Eterno" (1946)

Robert De Niro y Martin Scorsese

Michael Jackson y Freddie Mercury en los ochenta

Foto promocional de Faemino y Cansado

Cooper y Truman en un fotograma de "Twin Peaks" (1990)


viernes, 4 de mayo de 2012

La Caja de Pandora nº4: Made in Spain


Logo de "La Caja de Pandora"


La Caja de Pandora dedica su número 4 a repasar un poco el arte patrio: "Made in Spain". La mayor parte del mérito, como siempre, corresponde a José Ángel de Dios (aka Crowley), su creador. Vuestro amigo Kine hizo el intento de escribir un poco sobre "El Crack", de José Luis Garci. Que ustedes la disfruten.




miércoles, 11 de abril de 2012

Aires de cambio

El futuro es incierto y está en el aire. Pero espero aires de cambio. Necesito nuevos aires y, aunque nunca fui muy optimista (Kine sí lo es algo más que yo), esta vez quiero creer y creo.

Supongo que os habréis dado cuenta de que el blog lleva ya varias semanas en stand by. Como no quisiera "forzar la máquina" más de lo prudente, así va a permanecer mientras no sienta que debo contaros algo. Pueden transcurrir tres días, tres semanas o tres meses. No lo sé. Aprovecho la ocasión para poner un poco de orden entre el no-kippel (ya sabéis lo de mi inútil lucha contra el caos), dejándoos varias páginas a modo de índice con parte de los contenidos que han ido pasando por este sitio, vuestra casa, durante estos años (ver las pestañas bajo la cabecera del blog). Un fuerte abrazo para todos y hasta pronto, amigos.

Esta entrada se la dedico a dos personas que, aunque rara vez comentan, me han seguido desde tiempo ha. La primera sé que también anhela aires de cambio. A la segunda espero que le guste la canción. ¡Nos vemos!



domingo, 1 de abril de 2012

Interludio musical #11



La hija de un cantante (ahora que lo pienso, era algo más que un cantante) que, si bien no ha aparecido tanto como debiera en este blog, sí estuvo siempre presente de una forma u otra, ya sea simplemente en espíritu, o a través de cierto bloguero (y buen amigo) que le profesa gran pasión.




Nancy Sinatra en bikini, con botas y con guitarra.


¡Feliz fin de semana!



martes, 13 de marzo de 2012

La Ecuación de Drake



Ecuaciones las hay de muchos y muy diversos tipos. Las que más nos suelen gustar, pues nos dejan más tranquilos, son las que tienen una única solución (x+2x=3). Pero existen muchas otras (infinitas) que no se pueden resolver (x+1=x-1), y otro tanto que poseen infinitas soluciones (x+1=x+1).

La que hoy os presento es un poco especial en tanto en cuanto es totalmente especulativa. Se trata de la famosa Ecuación de Drake, una expresión concebida allá por 1961 por el famoso radioastrónomo ─y presidente del Instituto SETIFrank Drake, con el nada sencillo propósito de estimar el número de potenciales civilizaciones radiodetectables dentro de nuestra galaxia, ahí es nada.

Esta es su expresión:

N = R* · fp · ne · fl · fi · fc · L

El resultado de este producto, N, nos indica el número de potenciales civilizaciones dentro de nuestra galaxia con las que sería posible establecer contacto, teniendo los factores multiplicativos el siguiente significado:

  • R*: Tasa anual de formación de estrellas aptas para la vida en nuestra galaxia (estrellas/año).
  • fp: Fracción de esas estrellas que tienen planetas en su órbita.
  • ne: Fracción de esos planetas orbitando dentro de la zona habitable de la estrella.
  • fl: Fracción de planetas en los que se ha desarrollado la vida.
  • fi: Fracción de planetas que podrían albergar vida inteligente.
  • fc: Fracción de planetas que han desarrollado una tecnología que libera signos detectables de su existencia al espacio.
  • L: Lapso de tiempo (en años) durante el cual esa civilización puede estar radiando al espacio señales detectables.

En 1961, Drake y su equipo asignaron una serie de valores a dichos parámetros (N = 10 × 0,5 × 2 × 1 × 0,01 × 0,01 × 10.000) dando un total de 10 posibles civilizaciones detectables al año. La experiencia, sin embargo, parece decirnos que esa estimación era demasiado optimista.

Una estimación algo más realista de esta expresión (aquí) llega al siguiente valor para N:

N = 8,05908 10-10 posibles civilizaciones detectadas al año.

Lo que equivale a una civilización detectada cada 1.241 millones de años en la Vía Láctea, o lo que es lo mismo, una civilización detectada al año dentro de un grupo de unos 1.241 millones de galaxias del tamaño de la Vía Láctea.




¿Demasiado optimista o todo lo contrario?, ¿carente por completo de valor?... ¿Cuál es vuestra opinión acerca del tema? Los detractores de esta ecuación con frecuencia aducen la Paradoja de Fermi para poner de manifiesto la contradicción existente entre una estimación que asigna una alta probabilidad a la existencia de civilizaciones inteligentes en el Universo, y la ausencia total de evidencia de dichas civilizaciones. Si os soy sincero yo nunca vi tal contradicción, ya que si tenemos en cuenta las distancias que se manejan en el Universo y la extraordinaria coincidencia que debe darse para que dos civilizaciones coincidan en el tiempo (¡y en su era tecnológica!), no es tan extraño que no hayamos contactado con ellas. Pueden estar pero ni nos oyen ni las oímos: estamos aislados y esto sí es una clara evidencia fehaciente.

La Ecuación de Drake, en mi opinión, no deja de ser una mera curiosidad pseudocientífica. Está bien para entender (en primera aproximación) el número de factores que entran en juego si queremos especular acerca de la cantidad de supuestas civilizaciones extraterrestres que podrían existir. Pero de ahí a pretender extraer cualquier tipo de información fiable a partir de una asignación de valores que es totalmente especulativa va un largo trecho…