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martes, 30 de noviembre de 2010

Noche en la ciudad (Jules Dassin, 1950)


Harry Fabian, interpretado por un soberbio Richard Widmark, es un buscavidas nato, un tipo espabilado con mucha labia y una gran dosis de picaresca, que no dudará en engañar hasta a su propia sombra con tal de sacarse unos cuartos y seguir sobreviviendo en la City. Su última gran idea ─y casi que el último cartucho, pues media ciudad sabe ya de sus andanzas y cada vez le es más difícil ganarse la vida─ es hacerse con el negocio de la lucha grecorromana en Londres. Pero no le va a ser nada fácil. Además de conseguir un cierto capital inicial que le permita poner en marcha dicha actividad, tendrá que vérselas con Kristo (Herbert Lom), el tipo que organiza y controla la lucha en la ciudad, el gran magnate del cuadrilátero. Y no desvelo nada más porque esto hay que verlo...




Y bien, ¿qué es lo que tenemos en esta ocasión? Pues hora y media de auténtico deleite. Sin altibajos. Con una banda sonora que se ajusta a las imágenes como un calcetín recién estrenado y con un guión sólido y sin fisuras. Porque el cine negro también nos dejó maravillas como "Noche en la ciudad" sin necesidad de hacer uso de las señas de identidad del género: ni femme fatale arquetípica, casi que ni el humo de un pitillo, ni un solo disparo... Ni tan siquiera una trama enrevesada. ¿Que cómo diantres lo consigue entonces? Pues manejando como pocos supieron hacerlo dos elementos ─casi dos personajes, diría yo─ de vital importancia en este tipo de producciones: la noche y el engaño, o lo que es lo mismo, técnica e interpretación. ¿No sienten curiosidad? Pues ya saben: "Noche en la ciudad", dirigida por Jules Dassin en el año 1950.





Mención especial para Gene Tierney, que vuelve a encarnar a un personaje absolutamente encantador: la abnegada y enamoradísima pareja de nuestro liante protagonista.




Existe una versión posterior (año 1992), protagonizada por Robert De Niro y Jessica Lange (por cierto, me encanta esta actriz), que poco o nada tiene que ver con esto. ¡Bah, olvídense! Céntrense en la de 1950. Tan sólo les digo que logró entrar en mi Top Ten particular del género desde el mismo instante en que la vi por primera vez.




Marcos Callau, desde "El Sueño Eterno", nos reseña estos días otro gran trabajo de este director: "Rififi". Por si queréis ir de Londres a París.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Origen (Christopher Nolan, 2010)


Al heredero de una importante empresa cuya actividad desconozco (tampoco es un dato que importe mucho, visto lo que se nos viene encima después), pretenden "implantarle" la idea de que, una vez muerto su padre, debería echar el cierre al negocio olvidándose de los asuntos del viejo. Y es justo ahí donde entra en escena el intrépido Leo DiCaprio y su "Patrulla del Sueño", con el fin de comerle el coco al susodicho aprovechando para ello la fase REM del incauto jovencito.

A partir de ese momento, explosiones, tiroteos varios, ingravidez por un tubo, oníricos mundos que se desmoronan y gente durmiendo y soñando por todos lados cual narcolépticos sin medicar. Para el que suscribe, un argumento menos estimulante que pasar toda una noche viendo un muestrario de tuercas y tornillos con Luis Miguel sonando de fondo...




Es curioso el fenómeno que vengo observando con esta película, pero basta con que se recubra un producto de una falsa sofisticación o intelectualidad, para que la mayoría de la gente tema decir lo que verdaderamente piensa por miedo a ser tachado de "simple", o por temor a que puedan creer que no se entendió. Lo que no entiendo yo es cómo esto está gustando tanto...

Me encanta la ciencia ficción, pero "Origen" tiene mucho de ficción y muy poco de ciencia. Como thriller tampoco despierta gran interés pues, repito, la trama tiene poquísimo gancho: el segundo hilo argumental es que el señorito DiCaprio vuelve a estar atormentado por asuntos familiares, más o menos lo que le ocurría en "Shutter Island". Y en cuanto a las sensaciones que transmite, poca o ninguna a excepción de un creciente aburrimiento y un total desinterés por los acontecimientos que narra. Por supuesto, esto no es más que una visión absolutamente personal. Probablemente, a alguno de vosotros le haya encantado. Eso que ha ganado ;)




En resumen, una película muy fría (nieve incluida) donde ningún personaje transmite lo más mínimo, aderezada con grandes dosis de despropósitos (hacía tiempo que no oía hablar del limbo; tiene su punto cómico, eso es innegable), típica música rimbombante para crear ambiente en pelis de acción, y envoltorio de lujo. Todo ello para acabar dando como resultado un producto que se me antoja bastante pretencioso y hasta algo esnob, a pesar de su manifiesta comercialidad.

A mí me gustó muy poco; no es de las que querría tener en mi videoteca particular, así que entiéndase la entrada como una no-recomendación o una simple advertencia. Con deciros que "Matrix" me gustó más en su día ya os lo digo todo, claro que, pensándolo bien, también ésta tuvo multitud de adeptos. No va a ser buen ejemplo, no...

Lo mejor, como casi siempre en estos casos, el tráiler. ¡Mecachis!, mordí el anzuelo una vez más... ò_ó



Lo peor es acabar creyéndose que uno hace pelis guays. Y las ha hecho, pero no es el camino creérselo...

domingo, 13 de junio de 2010

El Cebo (Ladislao Vajda, 1958)



Resulta curioso que una de las mejores películas del cine español de todos los tiempos sea una coproducción entre España, Suiza y Alemania, que su director sea húngaro y que tenga un reparto casi foráneo en su totalidad. Más allá de averiguaciones sobre su nacionalidad, lo importante es que este film logra transmitir grandes emociones. Primero la impotencia. La impotencia que sentiría cualquier persona inocente al verse en el pellejo de ese pobre vendedor ambulante al que señalan injustamente como el culpable de un atroz asesinato, el asesinato de una niña. Y después la inquietud. Inquietud porque el despiadado asesino aún anda suelto y ya le ha echado el ojo a otra.

Sobriedad de estilo, gran manejo del suspense y una muy buena interpretación por parte de su actor principal, el alemán Heinz Rühmann, son algunas de sus mejores bazas desde el punto de vista formal. En cuanto a la historia, y aunque en la película no se cuestiona, siempre me llamó la atención el método empleado por su protagonista para dar caza al asesino. ¿Creen que el fin justifica los medios?, ¿dónde está el límite de lo prudente en una investigación criminal? La disyuntiva moral estaría servida.




El título que le pusimos aquí en España, El Cebo, estaría muy bien elegido si de resumir la película en una sola palabra se tratara. Lo que sucede es que nos da demasiada información: ¡desvela el plan del comisario para atrapar al asesino! Yo habría preferido la traducción del título original, que venía a decir algo así como "Sucedió a plena luz del día"... Y es que, a pesar de ser ésta una película bastante negra es, al mismo tiempo, muy clara y diáfana, muy luminosa. Quizá sea esa una de las diferencias más apreciables que surgen al compararla con el film noir americano: su gran luminosidad en contraste con la negrura y sombras de aquél. Aquí todo sucede a las claras del día.

Por cierto, me encanta el cartel de la película. Ese enigmático dibujo de la maltrecha niña es fascinante; tiene algo misterioso, trágico, que te impide despegar la mirada del trozo de papel.





Y para los que aún no la hayan visto aquí tienen el tráiler:



Su banda sonora, obra del compositor italiano Bruno Canfora, es ya todo un clásico del suspense.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Como un Torrente (Vincente Minnelli, 1958)




Interesante historia que nos cuenta el regreso de un escritor frustrado ─y oveja negra de su familia─ a su antigua ciudad natal, la pequeña localidad de Parkman, un sitio en el que todos se obstinan por guardar las apariencias, y los problemas que traerá consigo dicho regreso: enfrentamiento con el hermano mayor, escándalo por reyerta en la prensa local, etc.

Protagoniza la historia un sobrio ─a pesar del mucho alcohol que le vemos ingerir─ Frank Sinatra, en el papel del escritor Dave Hirsh, con poca percha para ser la estrella pero dando vida a un personaje que consigue hacer suyo y, acompañándole, la espléndida Shirley MacLaine interpretando a Ginnie, una ingenua y simpática prostituta perdidamente enamorada de él. El gran Dean Martin aparece como Bama Dillert, un mujeriego y borrachuzo jugador de cartas que entablará una gran amistad con el escritor.

No es que estemos ante una obra maestra del Séptimo Arte (yo la tengo en menos estima que la mayoría de la crítica), pero merece la pena echarle un vistazo, aunque sólo sea por algunas de las intervenciones de Dean Martin, un Dean Martin que en esta película luce un sombrero ─le trae suerte dice─ que no se quitará hasta el final... La presentación de su personaje en el bar de Smitty es genial. Y aquella escena en la que le vemos sacar de una maleta dos pares de zapatos para abrirle hueco a cuatro botellas de whisky es sencillamente antológica. Nuevamente, Dino y su fama de bebedor; realidad, ficción... Siempre disfrutó con este tipo de bromas delante de las cámaras.


A ver quién es este señor del sombrero...



Voilà, nuestro querido Dino! :-)



Mención especial a la colorida fotografía de William H. Daniels, en la que abundan los colores vivos (ocres, rojos, amarillos...), y a la impresionante banda sonora de Elmer Bernstein. Memorables sus temas de apertura y conclusión. Por cierto, no he visto película en que se empine más el codo que en ésta. Es increíble cómo beben alcohol sus personajes, presten atención a este detalle.


Repito, a mí no me parece que sea la obra maestra que muchos se empeñan en ver, pero eso no quita que estemos ante un gran melodrama clásico. Probablemente, de lo mejor que hizo Dean Martin en cine junto a "Bésame, Tonto" y "Río Bravo", en mi opinión, trabajos muy superiores a la que hoy nos ocupa. Aquí tienen el tráiler. Véanla y juzguen ustedes mismos. Buen fin de semana, amigos ;-)