Y en televisión: recortes, manifestaciones, cargas policiales, desahucios, despidos, la prima de riesgo y el riesgo de algunas primas. No apetece salir de casa ─nadie da ya los buenos días─, pero tampoco quedarse en ella y enloquecer. Estamos cansados, agotados, indignados (la palabra de moda), hartos de ver lo mal que marcha todo (algunos sólo lo ven; otros también lo sufren). Lo peor de todo es que empezamos a acostumbrarnos...
Yo, qué queréis que os diga, necesito evasión para no explotar. Un paseo vespertino (paquete de pipas en mano), un buen disco de jazz o una buena película son casi siempre mis remedios temporales más eficaces. Eso, y la lectura. Ayer le tocó el turno al cine: "Flor de cactus" (Gene Saks, 1969).
Su director, Gene Saks, encadenó tres películas más que interesantes a finales de los sesenta: "Descalzos por el parque" (1967), "La extraña pareja" (1968) y ésta que os comento. El guionista seguro que os suena: I.A.L. Diamond. Y como protagonistas: Walter Matthau, una jovencísima Goldie Hawn (galardonada con el Oscar por este papel) y una ya madurita Ingrid Bergman, que, salvo por un horrendo vestido que luce en determinada escena, no pierde ni un ápice de la categoría y belleza que siempre irradió.
Del argumento, no os cuento nada. Si sentís curiosidad y aún no la conocíais ya sabéis lo que tenéis que hacer. Tan sólo os digo que se trata una entretenidísima comedia de enredos que seguro os hace esbozar más de una sonrisa (que no es poco con la que está cayendo). Garantizado. Este es su tráiler en versión original:
La música corre a cargo de Quincy Jones. No es mal cóctel, ¿verdad? Os gustará.


























