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miércoles, 10 de octubre de 2012

Flor de cactus (Gene Saks, 1969)

Vivimos tiempos demasiado convulsos. La gente está siempre nerviosa, a punto de explotar. En el asfalto y sobre cuatro ruedas todos van como locos. En los parques la gente ya no pasea como antes. Ahora corren. Corren y corren hasta la extenuación, con el sufrimiento en sus rostros y el corazón en la boca. ¿El masoquismo como actividad de ocio o la ciudad entera se prepara para Río de Janeiro 2016?

Y en televisión: recortes, manifestaciones, cargas policiales, desahucios, despidos, la prima de riesgo y el riesgo de algunas primas. No apetece salir de casa ─nadie da ya los buenos días─, pero tampoco quedarse en ella y enloquecer. Estamos cansados, agotados, indignados (la palabra de moda), hartos de ver lo mal que marcha todo (algunos sólo lo ven; otros también lo sufren). Lo peor de todo es que empezamos a acostumbrarnos...

Yo, qué queréis que os diga, necesito evasión para no explotar. Un paseo vespertino (paquete de pipas en mano), un buen disco de jazz o una buena película son casi siempre mis remedios temporales más eficaces. Eso, y la lectura. Ayer le tocó el turno al cine: "Flor de cactus" (Gene Saks, 1969).


Cartel de la película "Flor de cactus" (Gene Saks, 1969)


Su director, Gene Saks, encadenó tres películas más que interesantes a finales de los sesenta: "Descalzos por el parque" (1967), "La extraña pareja" (1968) y ésta que os comento. El guionista seguro que os suena: I.A.L. Diamond. Y como protagonistas: Walter Matthau, una jovencísima Goldie Hawn (galardonada con el Oscar por este papel) y una ya madurita Ingrid Bergman, que, salvo por un horrendo vestido que luce en determinada escena, no pierde ni un ápice de la categoría y belleza que siempre irradió.

Del argumento, no os cuento nada. Si sentís curiosidad y aún no la conocíais ya sabéis lo que tenéis que hacer. Tan sólo os digo que se trata una entretenidísima comedia de enredos que seguro os hace esbozar más de una sonrisa (que no es poco con la que está cayendo). Garantizado. Este es su tráiler en versión original:





La música corre a cargo de Quincy Jones. No es mal cóctel, ¿verdad? Os gustará.

lunes, 11 de junio de 2012

Divagaciones varias (II)



No sé a ustedes, pero a mí cada vez se me hace más insoportable ver cómo nos toman el pelo desde el Gobierno. El esquema viene siendo el siguiente: mentira, engaño al descubierto y negación de la mentira (o en su defecto, cortina de humo). Nunca nadie reconoce errores, y la culpa, casualmente, siempre es del otro (haya quien haya en el poder).

No hay una disposición competente y bienintencionada para solucionar problemas, es más, me atrevería a decir que son ellos, los dirigentes, quienes los crean (directa o indirectamente por inacción), para, posteriormente, parchear la situación. La cuestión es ir saliendo del paso, y el perjudicado siempre es el mismo.

Nuestra realidad cada vez se parece más a la que describía George Orwell en la profética "1984". El negroblanco y el doblepensar están a la orden del día en nuestra sociedad. Y es que ¡nos hacen comulgar con ruedas de molino! A diario.

Pero ya saben que a mí nunca me gustó hablar de política, el arte del engaño. Si al menos tuvieran arte para engañar... Esta entrada es sobre poesía. Y poesía eres tú. Sí, tú ;-)

Ándeme yo caliente, y ríase la gente
(Luis de Góngora y Argote)


Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno;
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente.

Coma en dorada vajilla
el Príncipe mil cuidados
como píldoras dorados,
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.

Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del Rey que rabió me cuente,
y ríase la gente.

Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo conchas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena
sobre el chopo de la fuente,
y ríase la gente.

Pase a media noche el mar
y arda en amorosa llama
Leandro por ver su dama;
que yo más quiero pasar
del golfo de mi lagar
la blanca o roja corriente,
y ríase la gente.

Pues Amor es tan cruel
que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada,
do se junten ella y él,
sea mi Tisbe un pastel
y la espada sea mi diente,
y ríase la gente.


Nota: Aquí la recitan. Así así la tonada.




► Mi consejo: olvidaos de los telediarios y pasad al género documental. En ellos también hay engaño, pero está más currado (un narrador en condiciones, agradable musiquilla de fondo, cámara superlenta y todas esas monerías).


¡¡La Eurocopa es nuestraaaa!!


PD: El 95% de la clase política es patético, pero es que el sistema judicial no se queda atrás. Hace poco lo de Marta del Castillo. Ahora el caso Ruth y José... Al final tendremos que acabar recurriendo a éstos para solucionar los problemas.
Al tiempo.