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viernes, 10 de noviembre de 2023

Temporada de westerns

¡Ah!, pero qué placer más grande, cuando llega el frío y la lluvia, desde la tranquilidad del salón de casa, volver al western, con sus cálidos paisajes, sus cowboys solitarios de botas polvorientas, sus bellas mujeres de carácter capaces de hacer perder la cabeza a más de un bandido y a algún que otro héroe prudente; balas, flechas que silban en uno y otro sentido, trenes que pitan a su llegada o partida de la estación, y el sonido de una armónica. El característico sonido de una armónica, asociado, como ningún otro instrumento consiguió, al género cinematográfico por excelencia de los tipos duros, el western, y al folk, al country y al blues de las mil y una historias.

Porque detrás del sonido de una armónica siempre hay una gran historia, y a veces, artistas de la talla de Rachelle Plas, quienes al desplegar su arte, nos crean la ilusión ─con su magia y su talento─, de creer que uno también sería capaz de tocar así. ¡Qué ingenuos somos!

Chapeau por este "Our Train Melody" que me hizo volver al western, y empezar con la armónica. No suena mal la Golden Melody. Incluso en las manos (o en la boca) de un neófito, algunos acordes dan el pego.

Cuídense, y que la travesía les sea placentera. 😉


domingo, 18 de noviembre de 2018

Diez películas en mi vida

La vi en el Safari Nocturno y me pareció una buena excusa para asomar la cabeza de nuevo por este espacio. Leer otra entrada en El apartamento en París vino a reafirmar mis propósitos. Dicho y hecho, después de cambiar ligeramente el título procedí con el juego. Y jugar implica ceñirse a las reglas: si dice una es una. No es fácil, pero la vida es decisión, queridos amigos.

Les voilà ! Una entrada con poco texto y muchas imágenes, como las que suelen gustar ahora en la época del continuo scroll de pantalla.


1) Una película que no te cansas de ver.

Howard Hawks. Dean Martin. Western. Nos sobran los motivos.


2) Una película que no volverás a ver nunca.

La primera que me vino a la cabeza. Concedámosle el honor.


3) Una película del año en que naciste.

Buena cosecha la de aquel año. Buenos vinos y nuevos aires. Por cierto, me hacía más joven...


4) Una película que te haya puesto triste.

La vi siendo un crío y ya me dejó pensando en la vejez y la muerte. El famoso nudo en el estómago como no rompas a llorar.


5) Una película que haya cambiado tu vida.

Han sido tantas veces las que he estado frente a esta película que supongo que el tiempo empleado en ello me habrá impedido hacer muchas otras cosas que, probablemente, habrían llevado mi vida por otros derroteros. Poco importa, que me quiten lo bailao.


6) Una película que te haya hecho pensar.

El monolito. HAL 9000. El viaje cósmico. La mutación biológica. ¿Alguien da más?


7) Una película que te motive.

Me motiva hasta el pomo de la escalera. Y si encima te miran como lo hacía Donna Reed...


8) Una película que te haga recordar a alguien que amas.

Es su favorita. Con el tiempo le fui cogiendo cariño.


9) Una película que consideres mala pero te guste.

Cuenta incluso con alguna nominación a los premios Razzie. ¿No es genial?


10) Una película de la que te hubiese gustado ser protagonista.

Howard Hawks. Raymond Chandler. William Faulkner. Max Steiner. Bogart y Bacall... Pues sí, me habría encantado meterme en la piel de Bogie para abrir alguna que otra puerta y perderme en ese fabuloso blanco y negro tamizado por el humo de un cigarrillo.


Como veis, seguimos dándole vueltas a los mismos títulos. Es por eso que el blog paró su actividad hace ya un tiempo. Poco nuevo que contar.

¡Hasta la vista, amigos! Cuidaos mucho.

Tres es un bonito número.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Tres por dos más uno igual a cuatro*

Foto promocional de "El último atardecer" (1961).


Dos recomendaciones para el fin de semana: "Duelo al sol" (King Vidor, 1946) y "El último atardecer" (Robert Aldrich, 1961), dos grandes dramas ambientados en el oeste americano. El primero, con un desenlace a pleno sol. El segundo, con duelo al ocaso. Denominador común, aparte del género y Joseph Cotten (actor que realiza un papel muy distinto en una y otra película), su argumento: una mujer, dos hombres y tensión cortante.

Pasión y tormento en ambos tríos, actuaciones de medalla y laurel, y un buen puñado de frases lapidarias y sentenciosas, de esas que los guionistas de antaño acostumbraban a poner en boca de sus personajes.

El impresionante Technicolor de "Duelo al sol", con el color al borde de la saturación en algunos planos, y la simpática cancioncilla que el personaje interpretado por Kirk Douglas no puede dejar de silbar en "El último atardecer", de seguro perdurarán en vuestra memoria. Os las llevaréis a la cama mientras os va venciendo el sueño.

Una para el sábado y otra para el domingo. Quien se aburre es porque quiere. Por cierto, para todo aquel a quien pueda interesar, mis diez del oeste (aquí).


Foto promocional de "Duelo al sol" (1946).


Nota: El título de la entrada, además de ir en contra de toda ley matemática, es una suerte de galimatías con el que relaciono el número de personajes principales total y la cantidad de supervivientes.

martes, 1 de noviembre de 2011

Mis diez del western



Más o menos ya todos sabemos de qué va esto del western, de manera que no me enrollaré demasiado. Deciros, simplemente, que crecí viendo películas del Oeste y de Cantinflas, las favoritas de mi padre. La sobremesa de los fines de semana, después de los dibujos animados, tocaba película. Y allí que estaba yo con los ojos como platos viendo arreglar sus asuntos (a tiros) a unos hombres con las botas muy polvorientas.

Me encantaba ver cómo el protagonista desenfundaba siempre el revólver más rápido que el malo, y disfrutaba de lo lindo con todo el tema ese de los indios apaches, comanches y sioux, muy pintados ellos y siempre en constante lucha con la caballería y los vaqueros. El traslado del ganado atravesando ríos, montañas y valles; el sheriff del pueblo (una única calle con casas a ambos lados) al que nadie hacía caso; la doma de un caballo salvaje ciertamente malhumorado; esa bella damisela por la que todos beben los aires; ese personaje de aspecto pusilánime que en un determinado momento de la cinta no dudará en hacer frente al malo malísimo para sorpresa del personal; la puerta de la cantina abriéndose, un silencio sepulcral, miradas que matan (tanto o más que las balas), y, de repente, sillas y mesas que comienzan a volar por los aires al son de un tiroteo… En fin, son tantas las escenas que quedaron grabadas en mi retina…

A continuación, os dejo las diez películas del Oeste por las que siento más simpatía (seguramente, las que más veces he visto). Sé que son imperdonables ciertas ausencias (demasiadas; con una lista de treinta títulos probablemente seguiría insatisfecho), pero digo lo de siempre: hay que elegir, y diez no dan para mucho. Es un desafío. No pretendo contentar a nadie con esta lista (tampoco os vayáis a disgustar, amigos): es personal al cien por cien y se basa únicamente en mis gustos y en el cariño que le haya podido tomar a ciertos títulos con el paso del tiempo. Veamos si coincidimos en alguna. Podéis tirar a matar. Cobarde no soy ;-)

  • La diligencia (John Ford, 1939)
  • Río Rojo (Howard Hawks, 1948)
  • El hombre de Laramie (Anthony Mann, 1955)
  • Seven men from now (Budd Boetticher, 1956)
  • Horizontes de grandeza (William Wyler, 1958)
  • Río Bravo (Howard Hawks, 1959)
  • Los siete magníficos (John Sturges, 1960)
  • El último atardecer ((Robert Aldrich, 1961)
  • El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962)
  • El día de los tramposos (Joseph L. Mankiewicz, 1970)















«Solamente hay dos cosas más bonitas que un arma: un reloj suizo y una mujer. ¿Alguna vez ha tenido un reloj suizo?».

(Río Rojo)

domingo, 22 de febrero de 2009

Lazing on a Sunday afternoon


Los domingos por la tarde debería estar prohibido hacer cualquier otra cosa que no fuera ver una buena película, en familia, desde el sofá de casa. Yo siempre los recordaré por las sobremesas de westerns que me regalaba, a veces incluso hasta en sesión doble. Me vienen a la mente títulos como La Diligencia, Los Siete Magníficos, Horizontes de Grandeza, Río Bravo, El Hombre que mató a Liberty Valance, El Último Atardecer, La Pradera sin Ley, etc. Fue en las tardes de los domingos donde me fui curtiendo en este gran género. Me encantaba verlas sobre todo en invierno, bajo el calor de la estufa.



Otro de mis géneros preferidos para la tarde de los domingos es la comedia. Recuerdo haber visto decenas y decenas de comedias españolas de los años 60 y 70 -unas mejores que otras- protagonizadas, entre otros, por unos entrañables José Luis López Vázquez, Alfredo Landa, Fernando Fernán-Gómez, Gracita Morales, Rafaela Aparicio y un largo etcétera. Y hablando de comedia, aprovecho la ocasión para reivindicar la figura de ese gran genio que era Mario Moreno Cantinflas. Un hombre con la labia, espontaneidad y donaire que tenía este mexicano merece estar en el Olimpo de los Grandes. De hecho, en palabras del propio Charlie Chaplin era considerado el mejor comediante del mundo. Y de esto Chaplin sabía un rato...



Más atrás en el tiempo, el blanco y negro de las películas de Tarzán protagonizadas por Johnny Weissmüller y las entretenidísimas películas de piratas del Hollywood clásico también amenizaron muchas de mis dominicales tardes de infancia. Qué recuerdos... Difícil es encontrarse ya con una de éstas en la parrilla televisiva actual. Una lástima.