(1) Que el título de la película aparezca cuando esta acaba.
Estoy chapado a la antigua. Me gusta el estilo de las viejas producciones: unos pequeños créditos iniciales con el título de la historia en letra bien grande, y al principio, como debe ser.
(2) La brutal descompensación entre el nivel de amplificación de los efectos de sonido y los diálogos en cualquier cinta de acción moderna.
En el cine te revientan los tímpanos, y cuando estás en casa es muy molesto porque tienes que andar siempre bajando y subiendo el volumen.
O me estoy volviendo más tonto con el paso de los años (que no descarto), o cada vez nos cuentan peor la película. ¿Por qué esa extraña manía de complicarlo todo hasta el extremo en el cine de acción de nuestros días? Personajes que aparecen sin presentación y como vienen se van, conversaciones en clave, innumerables saltos hacia delante y hacia atrás en el tiempo, subtramas inconclusas que en vez de aportar algo al hilo principal despistan al espectador, un frenetismo en la concatenación de escenas que no te deja siquiera un par de segundos para pensar en la coherencia de lo visto... En fin, un completo caos.
Digo yo que entre dárselo todo mascadito al espectador y confiar en su clarividencia hay posturas intermedias, ¿no creen? Reconozco que estoy perdiendo retentiva (y hasta perspicacia) últimamente, pero me da a mí la impresión de que más que fallo nuestro suele ser fallo del que nos cuenta la historia. Quedan muy pocos buenos contadores de historias en el cine moderno. Suele buscarse sofisticación en la complejidad, cuando a menudo lo "bueno", entendiendo por bueno lo que se disfruta intensamente en el acto y no cuesta trabajo recordar, es normalmente lo más sencillo. Rehúyo el esnobismo elitista.
Mi forma de verlo es la siguiente: si te empeñas en liar al espectador es conveniente que vayas desenredando el meollo poco a poco, o corres el riesgo de que desconecte. ¡No puedes estar más de dos horas mareando la perdiz! Otra opción es que decidas no aclarar nada, pero en ese caso deberías proporcionarle algo extra en lo que fijarse: que la atmósfera, al menos, esté bien conseguida o sea mínimamente sugerente, que los personajes digan cosas interesantes de vez en cuando, una buena banda sonora, etc.
No se acomplejen, no son los únicos que no entienden nada. Cuando una inmensa mayoría no entendió de la misa la mitad, casi siempre, es por culpa de la escasa o nula pericia del director-guionista-montador. No es nada fácil contar acertadamente una historia; hay que saber hacerlo. Podrás engañar a muchos en la sala de cine, pero en casa, y con el DVD, ya es otra historia. Ahí es donde se da uno cuenta de la cantidad de pamplinas que intentan colarnos.
«Mira, dentro de unos años, la gente, los idiotas, escribirán sobre la mierda que escribo... ¡No sé de dónde coño sale esto!, ¡no sé de qué trata! Y ellos, escribirán sobre lo que trata». (Bob Dylan)
Me cae como una patada en el estómago pero reconozco que aquí tuvo su gracia el cantautor de pelo alborotado.
Por cierto, ¿alguien sabe que fue de la steadicam...? No hay nada más agotador que ver una película de acción rodada con la técnica de cámara al hombro. Involución, amigos.
Y ya puestos a hacer listas, hagamos una también con el cine de terror. Os adelanto que ninguno de los títulos que aquí aparecen ha conseguido asustarme. Es más, ninguna de las películas que he visto a lo largo de mi vida me ha dado verdadero miedo. Puede que siendo crío, quizá, algún título me haya inquietado, pero vamos, que no, que aún no se estrenó película de terror que a mí me asuste, como yo siempre digo. Ves tú, algo que sí me asusta son en cambio los hospitales y los quirófanos: ¡¡pánico!! Pero mejor dejemos a un lado ese funesto tema...
Como ya sabéis, no acostumbro a comentar los títulos en ninguna de mis entradas de listas. Eso, si acaso, lo dejamos para los comentarios. Incidir, una vez más, en que me dejo llevar totalmente por la subjetividad con premeditación y alevosía; no pretendo incluir ni lo más representativo, ni mucho menos lo "mejor" del género. Las que han salido lo han hecho porque tienen una historia personal detrás, no porque crea que deben figurar en una lista de cine al uso. Son películas por las que siento especial cariño por un motivo u otro (si pasáis el cursor del ratón sobre los carteles podréis leer un microcomentario emergente).
Pese a todo, caprichos del azar, resultó una lista muy dilatada en el tiempo y bastante variopinta: posesiones demoníacas, locura, más locura, maldad y sangre, gente "extraña", niños aterradores, algún que otro tiburón e incluso el mayor de los guasones de todo el género: mi querido Freddy Krueger, el malo de cine que mejor se lo pasa a tenor de sus risas.
Sin más preámbulo, aprovecho estos entrañables días de Semana Santa, para dejaros mis diez favoritas del cine de terror ordenadas cronológicamente. Una buena alternativa sin duda al manido cine bíblico que puebla estos días nuestra TDT (¡ojo!, que también en ese género hay buenos títulos seamos creyentes o no).
El Gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, 1920)
La Parada de los Monstruos (Tod Browning, 1932)
La Semilla del Diablo (Roman Polanski, 1968)
El Exorcista (William Friedkin, 1973)
La Matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974)
Tiburón (Steven Spielberg, 1975)
La Profecía (Richard Donner, 1976)
El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980)
Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984)
En la Boca del Miedo (John Carpenter, 1994)
Y a vosotros, ¿os gusta el cine de terror o sois incapaces de ver una película de miedo? A mí, salvo las de Freddy Krueger (y las de matanzas), que prefiero verlas en compañía por echar unas risas, el resto, siempre procuro verlas con idéntica atmósfera: solo, de madrugada y con las luces apagadas, para crear situación. ¡Pero qué va!, ni por esas consigo asustarme...
Esta es una de esas entradas en las que me encantaría que me contarais. A ver si me hacéis descubrir nuevos y terroríficos títulos. Muy buenas noches, amigos, y cuidado con lo que sueñan...
One, two, Freddy's coming for you.
Three, four, better lock your door.
Five, six, grab your crucifix.
Seven, eight, gotta stay up late.
Nine, ten, never sleep again.
Cuando se considera que no hay nada mínimamente interesante que decir... mejor que lo digan otros y mantenerse a la escucha. Es lo que hice estos días.
Es curioso, pero, tras unos años usando estas herramientas y después de un tiempo sin publicar, se da uno cuenta del grado de dependencia adquirido. Es como si le rondara a uno siempre por la cabeza esa extraña necesidad de compartir, aunque no se supiera muy bien qué. Supongo que os echaba de menos, tan sencillo como eso.
En unos días volvemos con una de mis listas de cine. Mientras tanto, os dejo bien acompañados: canción y vídeo. Aprovechando al máximo las posibilidades del medio. Y no una canción y un vídeo cualquiera, no... El más grande artista que vio el siglo pasado, ni esperan ver los venideros: Dino Crocetti.
Nota: La película (La mansión de los siete placeres, 1969) es muy floja, que nadie se lleve a engaño. Le gustará únicamente a los muy seguidores: repertorio de muecas de Dean Martin, pequeño catálogo de piernas femeninas y dos o tres temas musicales a cargo del susodicho. Con eso nos conformamos. Suficiente.
Poses tan poco estilosas y desgarbadas como esta de Angelina Jolie.
De poco te sirve llevar un Versace si es así como lo luces. Solo le falta el capote y la montera. Lo que no haya visto esa alfombra roja en los últimos años...
Y ahora que no nos escucha nadie, pues los sábados por la tarde deambulan todos como locos en los centros comerciales, aprovecho para dejaros una de esas controvertidas piezas musicales de que está poblada la historia del jazz.
Panthalassa. Corte número 2. Una mezcla de Bill Laswell (de quien poco o nada sé ni falta que nos hace) a partir del a veces también controvertido trabajo de Miles Davis, para dar lugar a lo que bien podría ser el hilo musical de una de esas tiendas de ropa para jovencitos en un centro comercial cualquiera. Sitúense: caos en estanterías y perchas, bullicio en todo el establecimiento y un sonido demasiado alto para lo que marcan los cánones de la música de fondo. El ambientador, eso sí, no me desagrada.
Panthalassa fue publicado en 1998, siete años después de la muerte de Miles Davis. A lo largo de sus 16 minutos, el corte número 2 aglutina tres antiguos éxitos del famoso jazzista ─Black Satin, What If y Agharta Prelude Dub─ "ligeramente" remozados. Miles after Miles, podríamos decir. Feliz sábado, amigos, y suerte con las compras.