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domingo, 5 de diciembre de 2010

Por los viejos tiempos




Parece que el gusto o la añoranza por lo clásico ─o lo no tan clásico sino más bien por el tiempo pasado, nuestro tiempo pasado─ nunca decaerá. Está claro que no podemos quedarnos anclados en aquellos maravillosos años de nuestra adolescencia o juventud, pero a veces gusta recordarlos con cierta nostalgia. A mí al menos me sucede. Esta lluviosa mañana de domingo me acordé de Loquillo y su John Milner, una canción a la que en su día presté poca atención pero que cada vez me gusta más. Me estaré haciendo mayor.



sábado, 24 de enero de 2009

En una mota de polvo

Ahí es donde se encuentra la raza humana, condenada a vivir en una mota de polvo. El azar así lo quiso y en esa mota de polvo nos encontramos, con nuestras alegrías y nuestras miserias. Insignificantes para el resto del Universo.

La desaparición instantánea del planeta Tierra no supondría más que una ligera perturbación en nuestro Sistema Solar. "Nadie" percibiría anomalías reseñables fuera de él. Sin embargo, a veces nos seguimos creyendo, comenzado ya el tercer milenio, en el centro mismo del Universo.

¿Qué sentido tienen las guerras?, ¿y las fronteras?... Hacer particiones en una mota de polvo, ¿puede haber algo más ridículo? Sí, matar por ellas. ¿Y qué es eso de la patria?, ¿acaso alguien elige dónde nace? Somos ciudadanos del mundo, esa la única patria que existe. Bueno, ésa, y aquella otra de la que nos hablaba Loquillo en su canción.

Hasta que el ser humano no se deje de despropósitos y banalidades no se producirá un nuevo salto en la escala evolutiva. Y aun así, seguiremos condenados a vivir en esta, nuestra mota de polvo.

Otro día os doy las claves sobre una futurible Conquista del Espacio (o cómo salir de nuestra mota de polvo).



Territorios Libres (Loquillo y Trogloditas, 2001)