
El pasado lunes, día 2 de Noviembre, se nos fue uno de los más grandes actores del cine español de todos los tiempos, pero no es mi intención repasar su obra en esta entrada; en las últimas horas pudimos leer infinidad de homenajes que ya lo hacen con gran esmero.
Me gustaría tan sólo haceros partícipes de una impresión personal que me acompaña desde largo tiempo: a pesar de las enormes y evidentes diferencias físicas que había entre ambos, siempre vi a José Luis López Vázquez como la versión española de James Stewart...
El primero, bajito, calvo y con bigote. Jimmy, repeinado, muy alto y algo desgarbado. Sin embargo, ambos, con un don especial para esto de la interpretación. Los dos hicieron, además de cine, teatro y televisión, siendo ampliamente reconocidos en todos los medios. En su haber, un buen puñado de obras maestras tanto en el drama como en la comedia. Y lo más importante, lo que más me llamó siempre la atención: tanto uno como otro tenían cara de "gente", de ciudadano común y corriente, y si me apuran me atrevería a decir que hasta de buena persona. Quizá por ello al espectador nunca le costó ningún esfuerzo identificarse con sus personajes. Les podía pasar cualquier cosa, nos podía pasar cualquier cosa... Con pocos actores he llegado a sentir la empatía que sentía con estos dos grandes genios del celuloide.
José Luis López Vázquez, descanse en paz.