Concierto para piano y orquesta Nº12 en La Mayor, K.414 - Andante
Ideal para reflexionar.
Concierto para piano y orquesta Nº12 en La Mayor, K.414 - Andante
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Paz de espíritu para el fin de semana de la mano de Mozart y una de mis obras favoritas: el concierto para piano y orquesta Nº 12 en La Mayor, K.414. Para escuchar reposadamente.
Os dejo los dos primeros movimientos: Allegro y Andante. Espero os gusten y os reporten prontos y múltiples beneficios. Dicen que esta música tiene efecto terapéutico... Lo creo a pies juntillas; no hay más que escuchar este virtuoso piano para comenzar a sentir un agradable y plácido cosquilleo interior...
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Corría el año 1791. Un Mozart de salud endeble y agotado por las extenuantes jornadas de trabajo que él mismo se imponía, se encuentra trabajando en "La Flauta Mágica" cuando, de repente un día, recibe un misterioso encargo que a la postre se convertiría en su última composición: la famosa e inacabada Misa de Réquiem.
Trabajando siempre hasta agotar sus fuerzas y con el convencimiento, cada vez más firme, de que se hallaba escribiendo su propio Réquiem, Mozart se afana en terminar, en el plazo establecido, tan extraño encargo.
Sobre la identidad del misterioso hombre poco se sabe (o más bien, poco sé yo), ni tan siquiera sabemos a ciencia cierta si lo visitó en más de una ocasión. De lo que no hay duda, pues así fue relatado posteriormente por su esposa Constanze, es que esta figura llegó a convertirse en algo casi sobrenatural para su querido esposo; Mozart acabaría viendo a esta persona como un mensajero enviado del Más Allá con el propósito de anunciarle el final de sus días.
Y así llegamos a la triste noche de su muerte. Era aproximadamente la una menos cinco de la madrugada del lunes 5 de diciembre de 1791 ─en este preciso instante se cumplirían exactamente 218 años─ cuando Mozart, a la edad de 35, decía adiós a este mundo para pasar a formar parte, ipso facto, de ese reducido grupo de genios inmortales que conforman la posteridad.
Sabemos que el Réquiem no fue compuesto en su orden litúrgico. Se cree que el "Lacrimosa", que precede en la obra al "Ofertorio", pudo ser la última música compuesta por él, y es por eso que la rescato para ustedes en esta entrada. Las últimas notas surgidas de la mente de un genio.

Decía Haydn, coetáneo suyo: «La posteridad no volverá a ver un talento así en más de cien años». Pasaron ya casi 220 y seguimos sin verlo...

Wolfgang Amadeus Mozart. Año 1785 (29 años), pleno apogeo del genio. Concierto para piano número 21 en do mayor K 467, popularmente conocido como "Elvira Madigan".
Aunque el movimiento más famoso de esta obra es sin duda el Andante, no he podido resistir la tentación de traerles el tema inicial que abre el concierto: el Allegro maestoso, mi favorito.
La forma en que entra en escena el piano es de las de quitarse el sombrero y no volvérselo a poner en la vida. Magistral, excelso, sublime; me faltan calificativos para ponderarlo adecuadamente. Es de un virtuosismo y ejecución acojonantes, y perdonen el vulgarismo. Este piano habla, el mismísimo Mozart nos habla a través del piano. Por mucha New Age que hayan podido escuchar, por muchos sonidos de la naturaleza que puedan incluir esas bellas composiciones (agua, brisa, pajarillos, etc.), les aseguro que nada de eso les reportará tanta paz interior como esta obra de Mozart. Pura música celestial, auténtico surtidor de alegría. Qué genio... Irrepetible.
PD1: Para los que anden con prisa y estimen que un cuarto de hora es mucho más de lo que están dispuestos a "perder", aquí les dejo un par de momentos de verdadera catarsis. Apunten estos tiempos: 2:07 y 4:04. Es imperdonable perderse lo que viene tras esos instantes.
PD2: Si alguien comenzara a levitar fruto del embeleso (cosa que no descarto), servidor queda exento de toda responsabilidad ante golpes o caídas repentinas ;)