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martes, 23 de marzo de 2010

Muerte entre las Flores (Joel Coen, 1990)



Cuando el guión de una historia parece haber sido creado en estado de gracia (milimétrico guión, que dirían), la ambientación es prodigiosa y las interpretaciones memorables, poco más se puede añadir. En esos casos lo más conveniente es conseguir la película y ponerse a verla cuanto antes. Todo lo que aquí pudiera decirse sobra, aun así, intentaré esbozar un pequeño comentario.

Me atrevería a decir que estamos ante una de las mejores muestras de cine negro de todos los tiempos. En mi opinión, "Muerte entre las Flores" podría hablarle de tú a tú, sin achicarse, a cualquier film noir de los ya consagrados, sin ningún tipo de complejo. Probablemente, junto con "Chinatown" y "L.A. Confidential", lo mejor que se haya hecho en este género desde "El Padrino".




Da gusto ir hilvanando la historia y ver que todo encaja a la perfección, recrearse en los detalles, disfrutar con ese humor tan característico de los Coen, saborear las perlas que sueltan sus personajes y, sobre todo, ver cómo su protagonista, Tom Reagan ─quizá el mejor papel que haya interpretado Gabriel Byrne a lo largo de su carrera─, es capaz de engañar a unos y a otros, manejarlos a su antojo, enfrentarlos entre sí, acostarse con la chica del jefe, encajar algún que otro golpe y no perder nunca el sombrero (a pesar de pasarse más de media película recogiéndolo del suelo). Su personaje, con poco estómago para ser mafioso y parco en palabras pero más astuto que un zorro, hace tiempo que entró en el Olimpo de las Interpretaciones. Todos lo hacen francamente bien: Albert Finney, Jon Polito, un impresionante John Turturro, Marcia Gay Harden..., pero Byrne lo borda.







Quizás alguno, sobre todo si se es ávido lector de novela negra, haya advertido en el argumento cierto parecido con las novelas "Cosecha Roja" y "La Llave de Cristal", ambas de Dashiell Hammett. Pues bien, comentar que fueron éstas precisamente las principales fuentes inspiradoras del guión. Con semejante material de partida muy mal tendrían que haberlo hecho para acabar pifiándola (se han dado casos, todo sea dicho...). Y hablando del guión, mi consejo: presten toda la atención posible a los nombres de los personajes para no perderse ni un solo detalle de la trama; de lo contrario, no la disfrutarán al máximo. A diferencia de otras películas ésta gana ─y mucho─ en cada nuevo visionado, como las grandes.

Resumiendo, gran homenaje de los Coen al cine de gánsteres y una de las cumbres en su filmografía. Cine negro a la antigua usanza. De obligado visionado.

Aquí les dejo un ejemplo de cómo ha de rodarse un escena de género en condiciones. ¿Tocarían techo los Hermanos Coen con este trabajo? No lo sé, pero de momento ni se le han acercado. Después de "El Gran Lebowski" y puede que "El hombre que nunca estuvo allí" sus películas han sido bastante normalitas (mediocres algunas).




Cómo me gusta la Thompson con cargador de tambor... ¡Qué maravilla!



-Y recuerda, eres tan grande como yo te permito serlo-