Básicamente, la historia va sobre un hombre bueno (Paul Douglas) al que se la pegan (Barbara Stanwyck) con su mejor amigo (Robert Ryan). Las relaciones que se establecen entre los vértices de este triángulo amoroso son endiabladamente interesantes. Existe también otra pareja más joven (y con mucho menos protagonismo en la historia), la formada por el hermano de Barbara Stanwyck (que a su vez era compañero de trabajo del "hombre bueno") y Marilyn Monroe, que también nos dejará algunos muy buenos momentos para el recuerdo.
Un tema (el de los amoríos) que siempre engancha, buenas interpretaciones y mejores diálogos, y la capacidad que tenían los grandes ─¿os suena el nombre de Fritz Lang?─ para sumergirnos en sus historias.
La obra de teatro en que está basada tenía un final distinto, pero he de reconocer que no me desagradó el cierre de la película, un tipo de final muy habitual en el cine clásico.
No olviden el nombre: "Encuentro en la noche". Recomendada por No todo es kippel, su blog amigo. Y de propina, tres fotos de un ángel (si no las subo reviento).
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