sábado, 24 de enero de 2009

En una mota de polvo

Ahí es donde se encuentra la raza humana, condenada a vivir en una mota de polvo. El azar así lo quiso y en esa mota de polvo nos encontramos. Con nuestras alegrías y nuestras miserias. Insignificantes para el resto del Universo.

La desaparición instantánea del planeta Tierra no supondría más que una ligera perturbación en nuestro Sistema Solar. "Nadie" percibiría anomalías reseñables fuera de él. Sin embargo a veces nos seguimos creyendo, comenzado ya el tercer milenio, en el centro mismo del Universo.

¿Qué sentido tienen las guerras?, ¿y las fronteras?... Hacer particiones en una mota de polvo, ¿puede haber algo más ridículo? Sí, matar por ellas. ¿Y qué es eso de la patria?, ¿acaso alguien elige dónde nacer? Somos ciudadanos del mundo, esa la única patria que existe. Bueno, ésa, y aquella otra de la que nos hablaba Loquillo en su canción.

Hasta que el ser humano no se deje de despropósitos y banalidades no se producirá un nuevo salto en la escala evolutiva. Y aun así, seguiremos condenados a vivir en esta, nuestra mota de polvo.

Otro día os doy las claves sobre una futurible Conquista del Espacio (o cómo salir de nuestra mota de polvo).



Territorios Libres (Loquillo y Trogloditas, 2001)

7 comentarios:

Guillermo dijo...

Fantástica canción, cierto es lo que comentas, que dificil se nos hace pensar en los demás, yo siempre digo que no hagas lo que no te gusta que te hagan.
La vida en algunos casos es terrible y encima nos quejamos.
Saludos!

Machu-Pichu dijo...

Me encanta esa canción de Loquillo, parece que me has leído el pensamiento tío...

En cuanto a tu comentario, ya sabes que siempre saco la otra cara de las cosas, así que te plantearé algo:

¿No crees que ese planteamiento sobre la insignificancia del ser humano ante el vasto universo podría llevar a un pensamiento del tipo "Nada importa"? ¿que viendo que nada de lo que hagamos tendrá repercusión, podríamos sentir una abrumadora indiferencia y hasta pasotismo?

Bueno, y hasta aquí mi cizaña de hoy, me alegra ver que tus vacaciones del blog han sido cortas.

Un saludo y recuerda que todo lo que oímos es radio ga-ga ;)

Kinezoe dijo...

La idea era poner de manifiesto la prepotencia del ser humano como raza y lo absurdo de hacernos daño a nosotros mismos. Hasta donde sé, el ser humano es la única especie animal capaz de organizar guerras contra sus propios congéneres. Y no precisamente siempre por un trozo de carne que llevarse a la boca...

Viendo pues lo aparentemente difícil que se nos antoja encontrar fuera de nuestra mota de polvo, no digo ya vida inteligente, sino cualquier mínimo signo de protovida por sencilla que ésta sea, eso mismo, debería servir para hacernos ver la importancia y el valor de una vida en nuestro planeta.

Somos insignificantes, sí. Pero en nuestra insignificancia albergamos también el rasgo que nos diferencia del resto del Universo conocido: habitamos una mota de polvo que, de momento, todavía bulle en vida. Hagamos lo posible por que siga siendo así.


El lunes vi la aparición televisiva del Sr. Zapatero... Cual buen político, creo haber bandeado bien la cizaña a costa de modificar ligeramente el discurso ;)

Gracias, Guillermo y Machu-Pichu, por vuestros siempre enriquecedores comentarios (le dan sentido al blog). Por supuesto, podéis cizañar todo lo que queráis...

Aquí me quedaré... dijo...

Tu entrada, preciosa por cierto, me ha trido a la memoria cuando mi abuela intentaba explicarme la muerte de mi abuelo.
Me enseñaba la bola del Mundo, esa que daba vueltas y me decía

- Mi niña, el Mundo es muy pequeño y no cabemos todos. Para que unos nazcan otros deben irse, si le recuerdas con cariño, nunca se irá del todo.

Y yo miraba esa bola del Mundo tan pequeña y le daba la razón.

Sí, en una mota de polvo que el día que a mamá Naturaleza le de la gana, nos envía a hacer puñetas.

Un beso

Kinezoe dijo...

Muy emotivo el recuerdo que nos traes. Alguien dijo una vez algo así como que nadie muere del todo hasta que no muere el último que lo recuerda...

Me alegra que te gustara la entrada, Aquí me quedaré. Un beso.

Aquí me quedaré... dijo...

No creo en eso.
Cuando una persona se va, se va. Lo demás son recuerdos.
Falta su risa, su sonrisa, su tacto, su contacto. Falta todo. Es su aroma lo que nos queda. Solo su aroma no desaparece.

Perdona, no te molesto más

Kinezoe dijo...

Evidentemente era una forma poética de decirlo. Estoy absolutamente de acuerdo con tu comentario. Y no es molestia, faltaría más ;-)