
Billy Wilder siempre vivió unos cuantos años por delante de su época. En esta película, su primer trabajo como director en Hollywood y unos trece años antes de que Nabokov publicara su famosa y polémica novela Lolita, el genial director de origen austríaco aborda, bajo un tono de comedia en apariencia frívolo, el escabroso tema de la pedofilia de una forma sutil y brillante, casi sin que el espectador llegue a percatarse.


Con guión de Charles Brackett y él mismo, y con la participación estelar de Ginger Rogers, que venía de ganar un Oscar el año anterior por "Espejismo de Amor", y el británico Ray Milland, que lo ganaría a los pocos años con "Días sin huella" (bajo las órdenes de este mismo director, dicho sea de paso), en ella se narran las aventuras y desventuras de una guapa jovencita que, no teniendo suficiente dinero para comprar un billete de tren con destino a Iowa, se hace pasar por una cría de doce años ─globito en mano incluido─ con la finalidad de obtener tan ansiado ticket a la mitad de precio. Ya en el tren conocerá a un apuesto galán, el militar encarnado por Ray Milland (el mayor Kirby, véase el juego de palabras del título), del que pronto quedará prendada.

Es famosa aquella anécdota en la que Wilder pide consejo a un experimentado Lubitsch antes de rodar su primer trabajo como director y éste le sentencia: «Después de 60 películas, todavía me cago vivo el primer día».
Aquí les dejo el tráiler, amigos. Agradable divertimento. Y no tan ingenua como aparenta si uno presta la suficiente atención. Por cierto, treinta años tenía Ginger Rogers cuando se hizo pasar por la chica de doce. Eran otros tiempos.
